Vargas renace en Nuevo León

El delantero, figura y campeón con el Tigres, firmó su mejor temporada desde que dejó Chile en enero de 2012.


Eduardo Vargas está cada día más cerca de sí mismo. O al menos de su mejor versión. Esa que con frecuencia aparece con la camiseta roja de la Selección, pero que estuvo soterrada en todos los clubes foráneos donde actuó. Hasta ahora.

Este semestre, el de Renca completó su mejor actuación en un equipo desde que dejó el país en enero de 2012. En aquella oportunidad, se fue de la Universidad de Chile como principal artífice del título de la Copa Sudamericana 2011 y distinguido como el segundo mejor jugador de América después de Neymar. Directo al Napoli, que pagó US$ 18,5 millones por él y lo convirtió en el futbolista chileno más caro salido desde el medio local hacia el extranjero.

La historia es conocida. El delantero nunca pudo alcanzar el mismo nivel que exhibió con los azules y, por el contrario, sólo sumó frustraciones en su paso por el propio equipo napolitano, al igual que luego, con algunos matices, en Gremio, Valencia, Queens Park Rangers y Hoffenheim.

Todo cambió cuando llegó a Nuevo León. A comienzos de este año se incorporó al Tigres como uno de los fichajes más destacados y, desde el primer momento, comenzó a destacar y a sumar buenas actuaciones. Participó de varios partidos y aumentó así su protagonismo, no obstante todo se empañó sobre el final, con la definición perdida a manos de Chivas de Guadalajara, donde el ariete protagonizó una polémica con el presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, al negarse a recibir la medalla de subcampeón.

En el segundo semestre del año, no obstante, llegó la consolidación. En el Apertura, donde se consagró el domingo por la noche como nuevo campeón marcando un gol en la revancha ante los Rayados de Monterrey, completó el que es, hasta ahora, su mejor torneo fuera del país.

En total, jugó 22 partidos, 20 de ellos como titular, estando dentro de la cancha durante 1.647 minutos, lo que le vale haber tenido una presencia mayor a la que haya tenido en cualquier otro equipo donde jugó, excepto en la U.

Y aunque en esta temporada jugó como mediapunta o volante ofensivo, más lejos del área que de costumbre, por detrás de Enner Valencia y André-Pierre Gignac, anotó siete veces y fue el segundo goleador del plantel, detrás del propio Valencia, que marcó 12.

Vargas remató 50 veces al arco durante todo el torneo, por lo que su eficacia fue del 14%, justo sobre el promedio del equipo, que anotó en el 13,9% de los remates que intentó en el desarrollo del certamen (37 de 265). Dio cuatro asistencias y, además, fue amonestado cinco veces.

“Vargas ha madurado y se nota. Estuvo en Europa sin pena ni gloria, pero en México es otra cosa. Llegó a un buen plantel, que lo potencia. Recuperó la confianza, la eficacia y el nivel”, asegura el argentino nacionalizado mexicano Osvaldo Batocletti, referente histórico del club universitario. “Hoy está mejor que nunca. Con la confianza del DT y de los hinchas, quienes están viendo al que esperaban”, añade el exzaguero.

“Jugar al lado de buenos jugadores, como hace en la selección de Chile, lo ayudó a consolidarse como uno de los mejores y más influyentes de este Tigres”, complementa el exjugador. “Tiene el cariño de la afición y, con el título y gol en la final, entró en la historia del equipo”, sentencia sobre un Vargas que renace y se siente cada día mejor. Tal como explicitó su esposa, Daniela Colett, en redes sociales. “No es solo un equipo. Tigres es nuestra familia, así nos sentimos aquí, después de tantos años, en casa…”, escribió la brasileña, dando cuenta del nuevo Vargas. O el de siempre, que al fin apareció para saldar consigo mismo su propia deuda.

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