Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

“Tengo una foto con Cassius Clay”

Autor: Chomsky


En noviembre de 1971, Muhammad Ali hizo una exhibición de boxeo en la cancha de Atlanta y el joven defensor Pecoraro se fotografió junto a él.

En noviembre de 1973, el Estadio Nacional dejó de ser un campo de prisioneros para que la selección nacional jugara dos encuentros amistosos: con Cerro Porteño (0-0), el jueves 15, y con Atlanta (2-0), el domingo 18. Pecoraro actuó en el segundo.

Miguel Ángel Pecoraro Pacheco nació el 29 de agosto de 1948 en Rosario, Argentina. Medía 1,77 metros y pesaba 75 kilos. Se inició en Central Córdoba, de Rosario (1966), y en Belgrano, de Córdoba (1967) y debutó en primera división en Atlanta (1969 a 1974). Por el club bohemio disputó 132 partidos oficiales y anotó 17 goles, 16 de ellos de penal.

El exfutbolista y empresario Gato Rubén Magdalena lo trajo a Chile y firmó en Palestino (1975 y 1976). Un gol de paloma suyo le permitió a Santiago Morning (1977) mantenerse en primera al vencer a Deportes Ovalle. Ese año sufrió la única expulsión de su carrera luego de que los autobuseros protestaran por el gol de Luis Giribet, de O’Higgins, que ingresó por afuera de la red del arco de Ángel Cabrera, en Rancagua. El video demostró que el autor del puntapié al árbitro no había sido Pecoraro, sino su compañero José Villalobos.

Defendió a Audax Italiano dos temporadas (1978 y 1979) y no actuó en una tercera por un conflicto con los entrenadores Néstor Isella y Vicente Cantatore (”sí, los dos argentinos. Y me perdí un contrato firmado con Santiago Wanderers”).

En 1981 fue a Rangers, de Talca, que subió a primera división después de la renuncia de Deportivo Aviación. Y en 1982 estuvo en Ñublense, de Chillán, en la Copa Chile.

“Yo no era veloz, pero anticipaba y tenía un gran juego aéreo. Los únicos que me complicaron por arriba fueron el guatemalteco Selvin Pennant, de Deportivo Aviación, y el Pato Bonhomme”, cuenta Pecoraro, quien se nacionalizó chileno en 1980.

En 1971, Atlanta iba a disputar un amistoso como visitante en la cancha de Platense y se desató una lluvia infernal. “Sólo llegamos cuatro jugadores de Atlanta y nuestro técnico, Victorio Spinetto, al ver que Platense trabajaba en la lluvia y el barro, nos señaló que era el colmo que un extranjero nos diera lecciones de profesionalismo: era Andrés Prieto, entrenador de Platense”.

También ese año, después de una práctica en Atlanta, empezaron a armar un ring y a poner sillas en la cancha. “Era por Cassius Clay (Muhammad Ali). ¿Cómo no me iba a sacar una foto con él?”.

En 1977, Pecoraro le comentó a su entrenador, Luis Álamos: “Usted formó el Ballet Azul, Colo Colo 1973, dirigió en dos Mundiales y tiene vueltas olímpicas; yo hice giras, gané la Copa Chile 1975 y ahora estamos obligados a pelear en la liguilla de promoción”. El Zorro Álamos se percató de la presión de Pecoraro y lo envió con Víctor Sforzini, el hipnoterapeuta. “Yo no creía en ese tema, pero conversé con él y de pronto me quedé dormido. Tuvieron que despertarme para ir al partido. Sentí que me había sacado un gran peso de encima y ese día le convertí el gol a Deportes Ovalle, donde actuaban los hermanos Gómez y Hugo Tabilo”.

En Atlanta y en Audax Italiano, Pecoraro compartió con el arquero Miguel Ángel Laino. “Lo quiero convencer de que vaya a mi equipo en la liga. No importa los años que él lleve sin jugar, en el arco es distinto, basta que se pare entre los palos y le dé instrucciones a la defensa”.

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