Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Un obrero del fútbol

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Se inició en Unión Española (“fui compañero de Juan Soto, el Niño Gol”, dice), estuvo seis años en las cadetes de Universidad de Chile (“en la misma serie con Carlos Contreras, Alfonso Sepúlveda, Hugo Villanueva y Julio Menadier. El entrenador era Hernán Carrasco”); defendió a Deportes Temuco en 1960 y 1961, la segunda temporada fue campeón del Regional; subió a primera división con Coquimbo Unido (1962 a 1964); actuó en Audax Italiano (1965); Unión Española (1966), San Antonio Unido (1967, “con Sergio Ahumada y el profe Luis Venegas, y el año anterior había estado Guillermo Páez, todos de Colo Colo 1973”) y retornó a Coquimbo Unido (1968).

René Ángel Contreras Ugalde nació el 10 de mayo de 1938 en Santiago (cumplió 79 años). Medía 1,72 metros y pesaba 72 kilos. Volante de contención, su principal característica fue la pegada al balón.

“En la ‘U’ mi gran amigo era el Pluto Contreras y pasé a ser el Negro Contreras. Yo estaba tapado por el Chepo Sepúlveda y acepté la oferta de Luis Tirado, un gran técnico, para ir a Temuco. Recuerdo un espectacular empate 2-2 con Peñarol en un amistoso en el estadio del Liceo de Hombres. En los descuentos, el uruguayo Luis Cubilla tuvo la ocasión de anotar el gol de la victoria, pero elevó el disparo. Me impresionaron sus lágrimas y siempre inculqué esa enseñanza a los niños”.

El partido inolvidable de Contreras fue la última fecha del torneo de 1962, cuando Coquimbo Unido logró el título en el estadio de la Universidad Técnica del Estado frente al dueño de casa. “Había cuatro equipos con posibilidades de ser campeón: Coquimbo, la UTE, San Antonio Unido y Lister Rossel. Ganamos 1-0, dimos la vuelta olímpica, estaban mis padres y le regalé mi camiseta a mi madre. El recibimiento en Coquimbo fue apoteósico”.

Al año siguiente llegó Paco Molina a Coquimbo Unido como entrenador, y también como jugador: “Él era como un brujo para anticipar todo lo que iba a ocurrir en la cancha. Y me enseñó a perfeccionar la pegada a la pelota”.

En 1964, Contreras ocupó el quinto lugar de su puesto en el ránking de la revista Estadio, detrás de Roberto Hodge, Roberto Ampuero, Sergio Tapia y Néstor Isella.

En Audax Italiano jugó poco. ”A mí me contrató el presidente del club y no el entrenador, que prefirió al Caregallo Tapia”, explicó.

Pasó a Unión Española: “Me llevó Paco Molina; justo el Chepo Sepúlveda se había ido a Huachipato”.

En 1969, el empresario paraguayo Epifanio Rojas quiso llevarlo a México, “pero tuve algunos problemas familiares y dejé el fútbol”.

Quedó conforme con su carrera René Contreras: “Fui campeón en las cadetes de la ‘U’, en Temuco y en Coquimbo. Muchos jugadores jamás tienen la oportunidad de dar una vuelta olímpica. También estuve en una selección de cadetes que dirigió Miguel Mocciola”.

Reflexiona que no debió irse de Universidad de Chile. “Venía el Ballet Azul y no supe esperar mi turno. Después le sucedió al Negro Hodge, también tapado por el Chepo Sepúlveda, y le aconsejé que no se fuera”.

¿Una anécdota? “Después de una derrota de Audax Italiano, el entrenador Salvador Biondi empezó a decir en voz alta en el camarín: “Trajimos a Arturo Rodenak, de Rangers, y no pasa nada; trajimos a René Contreras, de Coquimbo Unido, y no pasa nada; trajimos a Héctor Fumaroni, de Universidad de Chile, y no pasa nada; trajimos a Roberto Bellomo, de Unión San Felipe, y no pasa nada…” Desde las duchas, Palitroque Rodenak contestó con su vozarrón: ‘¡Trajeron al Tano Biondi, de Unión La Calera, y no pasa nada!’. Fueron tantas las risas que Biondi lo sacó del equipo y al partido siguiente jugó Florián Navello al arco”.

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