Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Un futbolista popular

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Le pregunto a Carlos Verdejo por su instante más desdichado en el fútbol y la respuesta brota de inmediato: “Cuando Fernando Riera me desvinculó de la selección en Juan Pinto Durán, porque mi club había descendido (fines de 1959). En esos años, un bus a La Serena demoraba ocho horas; el viaje me resultó insoportable, como de 20 horas”.

Carlos Enrique Verdejo Peralta nació el 2 de octubre de 1934 en Valparaíso (cumplió 82 años). Medía 1,73 metros y pesaba 65 kilos. El cronista uruguayo Luis Eduardo Gianelli (en 1943 centrodelantero de Everton de Valparaíso) lo descubrió en una pichanga y proclamó: “¡Es el nuevo René Meléndez!”. En septiembre de 1953 hizo su estreno por Everton ante Universidad de Chile en el estadio Santa Laura (1-1). En los azules debutó Leonel Sánchez.

“Desde los 14 años trabajé en un taller de rectificación de motores. No tuve ídolos, porque yo no iba al estadio. Sólo me gustaba jugar en el barrio. En la cancha, con René Meléndez fue como si nos hubiésemos conocido de toda la vida, se dio algo como el maestro y el alumno”, me cuenta Verdejo en el Cerro Esperanza del puerto.

En febrero de 1957, fue transferido a Deportes La Serena, de segunda división, en la friolera de seis millones de pesos. Participó en el Sudamericano de Lima 1957 y le marcó dos goles al Caimán Efraín Sánchez, de Colombia. En diciembre de 1957, Deportes La Serena subió a primera división luego de imponerse por 1-0 a Santiago Morning en una cancha neutral: Quillota. “Convertí el único gol y fue el momento más feliz de mi carrera”.

En su primer año en Honor, Deportes La Serena igualó el segundo lugar con Colo Colo, detrás del campeón Santiago Wanderers. Por la selección Azul, de Fernando Riera, Verdejo enfrentó al Norrkoping, de Suecia (diciembre de 1958), y participó en el sudamericano de Buenos Aires 1959.
Después de siete años en Deportes La Serena, tiempo en que laboró en la farmacia de Jesús Herrera, fue adquirido por Palestino (1964). Defendió a Santiago Wanderers (1965), se dedicó un año a su fábrica de cecinas (1966) y finalizó en Everton (1967).

Su popularidad se debió en parte a Verdejo, ilustración de Coke en la revista Topaze.

Radicado en Estados Unidos hace 37 años, jubilado luego de 18 en la fábrica Chevrolet, con un marcapasos hace dos años, Carlos Verdejo quedó satisfecho con su campaña: “Nunca pensé en ser futbolista profesional. Tengo muchos recuerdos, siempre me pidieron de refuerzo: Unión San Felipe y Colo Colo en Lima (1962), O’Higgins frente a Argentina B en Rancagua (1962), Colo Colo ante el Combinado de Dynamos (1963), la U… Anoté goles importantes: uno al Gato Musimessi en la cancha de Boca Juniors que valió una nota color en la revista argentina Mundo Deportivo (1955); los cuatro tantos a Braulio Musso, quien reemplazó al lesionado René Pacheco, arquero de Universidad de Chile (1962); varios a Misael Escuti, de Colo Colo; uno a Argentina por la Copa Carlos Dittborn (1964)”.

Posee Verdejo un registro que debe ser mundial: se midió cuatro veces con el Santos de Pelé, con un saldo de tres victorias. “Ingresé en el segundo tiempo por Carlos Campos, el Ballet Azul ganó 4-3 y Pelé descontó con un gol de tijera (febrero de 1963). Reemplacé en la segunda etapa a Luis Hernán Álvarez, Colo Colo se impuso por 3-2 y señalé de izquierda el gol del triunfo (marzo de 1964). Entramos en el segundo tiempo con Elías Figueroa y Colo Colo venció 3-1 (octubre de 1964)”.

“¿Una anécdota? Con Mario Moreno le hicimos un sándwich a Pelé y caímos los tres. Vino Humberto Cruz y le pisó una pierna a O Rei, quien protestó: ‘¡Eu sou Pelé!’. Cruz le contestó: ‘¡Yo soy el Chita Cruz!’, mientras le recargaba los estoperoles en la pierna…”.

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