El Deportivo

Un arquero con las tres b

No pocas veces sucede que un jugador se retira de las canchas y uno le pierde la pista. Le pregunta a gente del fútbol y nadie sabe nada. En eso pueden pasar años, hasta que alguien acerca el dato de dónde se le puede hallar. Es el caso de José Donoso, arquero del Palestino campeón 1955.

“Nací en San Vicente de Tagua Tagua el 13 de febrero de 1930 y me vine a Santiago a los tres años. Mi papá era panificador; ahora me arrepiento de no haber aprendido a amasar. A los 14 años empecé a trabajar en cerrajería, con martillo y combo”, cuenta.

José Adán Donoso Lizana, 86 años, 1,72 metros, 72 kilos, empezó en Ferroviarios, en diciembre de 1949 fue vicecampeón con Santiago en el Nacional Amateur de La Serena, que ganó la selección local con Ramiro Cortés y Carlos Tello, estuvo en Audax Italiano tres años a la sombra de Daniel Chirinos y fue campeón de Reservas en febrero de 1953. Ese mismo año pasó a Palestino y fue vicecampeón detrás del Colo Colo de los hermanos Robledo, y en 1955 dio la vuelta olímpica: “Teníamos una gran delantera, con tres argentinos: Osvaldo Pérez, Roberto Coll y Juan Manuel López, y el ala izquierda que venía de Santiago Wanderers: Peta José Fernández y Guillermo Díaz Zambrano. Convertimos muchos goles (91) y recibimos muchos (65). Siempre se habla de los goles que nos anotan a los arqueros, pero nunca de los que evitamos…”.

Donoso fue un portero serio, sobrio. “Nunca me preocupé de aparecer en entrevistas, hacía mi trabajo y punto. Por mi calma me decían Tranquilino. También que era un arquero con las tres b: bueno, bonito y barato. Mi fortaleza era llegar con facilidad a las esquinas; mi talón de Aquiles, los centros. En eso influyó que tuve un defensa central que jugaba y cabeceaba muy bien: el Tano Rodolfo Almeida. Yo salía y chocaba con él, entonces opté por quedarme entre los palos”.

Señala Donoso que nunca se fijó en quiénes le marcaban goles. “Mi única preocupación era pensar en cómo podía haber evitado la caída. Si usted me dice que Wanderers me hizo siete goles, con cuatro de Armando Tobar (Playa Ancha, 1959), y Unión Española seis, con cuatro de Mario Lorca (Ñuñoa, 1961), lo olvidé. Sí recuerdo el 4-4 con Unión San Felipe, ganábamos 4-0 en el primer cuarto de hora y nos empataron con cuatro tantos de Felipe Bracamonte, dos de penal (Santa Laura, 1963)”.

En 1965, Donoso formó en el tercer directorio del Sindicato de Futbolistas Profesionales: “Me desilusioné cuando llegó la política”.

La carrera de Donoso incluye la selección nacional en la Copa O’Higgins 1955: “Estuve en el estadio Maracaná en el empate 1-1 con Brasil el 18 de septiembre. Gran partido de Misael Escuti y gol de Jaime Ramírez. El entrenador era Luis Tirado”. También rescata la vez que reforzó a Colo Colo en Lima (1958), “el otro arquero fue Francisco Nistche”, y la gira de Palestino por Centroamérica (1959), “mi compañero era Miguel Nasur”. Agrega: “Si jugué 17 años en primera división, algo debo haber tenido”.

Como todos los de su generación, Donoso asegura que el mejor arquero nacional que vio fue Sergio Livingstone. Después, Hernán Fernández. Luego, Escuti. De los extranjeros elige al checoslovaco Vilem Schroif, del Mundial 1962. “El futbolista chileno más completo fue Cua-Cuá Enrique Hormazábal. Después, Leonel Sánchez. Luego, René Meléndez. Y el cañonero más duro fue el Tigre Enrique Sorrel. Segundo, el Cañón Víctor Alonso. Tercero, Carlos Ataglich, quien fue mi compañero en Audax Italiano y que el primer tiro libre lo apuntaba a la cabeza de la barrera para infundir miedo”.