Un título sin balón parado

Foto: Photosport.

Colo Colo marcó 33 goles en el Transición. Casi todos los convirtió dentro del área y con la pelota en juego. Sólo registra dos conquistas de larga distancia y dos de tiro de esquina. Recibió 13 tantos, de los cuales dos nacieron de balón parado.


Una de las grandes virtudes de Colo Colo, flamante campeón del Torneo de Transición 2017, fue su poder goleador. El conjunto dirigido por Pablo Guede fue el más anotador del certamen, con 33 goles en 15 partidos. Una cantidad importante que se tradujo en un título merecido, que le era esquivo desde diciembre de 2015, la última vez que alzó la copa, con José Luis Sierra en la banca técnica.

Los caminos que escogió el Cacique para vulnerar el arco rival en este certamen no fueron muchos. No hay goles de tiro libre, por ejemplo, mientras que recién en la penúltima fecha llegaron los goles de cabeza. La vía preferida del conjunto albo para marcar fue la elaboración, la pelota en juego, en movimiento. De esta forma convirtió en 26 ocasiones, gracias a 13 remates de zurda, 13 de derecha más un autogol (Hans Salinas, en el empate 1-1 ante Iquique, en Cavancha).

Esteban Paredes, el capitán, lideró la ofensiva del equipo. El atacante acumuló seis festejos en este certamen, de los cuales anotó cuatro con la pierna izquierda, la más hábil. Johnny Herrera, arquero de Universidad de Chile, sufrió en carne propia el poderío del Tanque, pues le encajó tres en el último Superclásico. Jaime Valdés, Fernando Meza, Octavio Rivero y Julio Barroso fueron otros jugadores que homologaron al delantero formado en Santiago Morning, pese a ser diestros.

Casi todas las conquistas fueron dentro del área, excepto dos remates de larga distancia que encontraron objetivo. Pajarito fue uno de los futbolistas del cuadro blanco que logró anotar desde lejos. Ocurrió en Viña del Mar, cuando hizo la diagonal que le caracteriza, superó la marca de Jaime Carreño y disparó desde unos 25 metros. Su remate iba casi al centro del arco, pero la paupérrima y vergonzosa reacción del meta Eduardo Lobos permitió que el balón entrara. Un gol clave para un triunfo clave sobre Everton.

Quien también marcó desde fuera del área fue Valdivia. El Mago batió a Darío Melo en la cancha sintética del estadio Bicentenario La Florida, en la segunda fecha del torneo, gracias a un disparo suave y a media altura, que se desvió en un jugador de Palestino.

Colo Colo registra cuatro goles mediante lanzamientos penales en el Transición. Tres de ellos eran las únicas conversiones a balón detenido que tenía el monarca nacional antes de enfrentar a Curicó. Frente a Huachipato sumó una más. A diferencia de otros campeonatos, esta vez quien los convirtió fue Jaime Valdés. El volante asumió la responsabilidad debido a la mala racha que arrastraba Paredes en los últimos torneos. Y aunque el 7 albo anunció previo al Superclásico que retomaría dicha labor, al Cacique no le cobraron más penas máximas sino hasta el duelo con Unión Española, para el que estaba suspendido. En dicho encuentro, Pajarito convirtió los dos penales que ejecutó. Y el domingo volvió a tirarlo.

Valdés pudo haber sumado una conquista más a su cuenta si Melo no le hubiese tapado un penal en La Florida, en la tercera fecha. Esa vez pateó hacia la izquierda del arquero; luego varió, porque sus cuatro lanzamientos los ejecutó entre el centro y el palo derecho del meta. Aquel penal fue el único que desperdiciaron los pupilos de Guede en este campeonato.

Sólo sumaron dos tantos de cabeza. Fueron Matías Zaldivia y Paredes, que conectaron dos tiros de esquina ante los torteros.

Colo Colo recibió apenas 13 goles en el Transición, una de las cifras más bajas del campeonato (sólo superado por Temuco y Unión, 12). El registro se debe en buena parte al buen rendimiento que tuvo el portero argentino Agustín Orión, cuyo nivel fue de menos a más, hasta llegar a transformarse en una de las mejores figuras.

De los tantos en contra, 9 fueron derechazos, 2 cabezazos, un autogol (Baeza, ante Unión) y un penal.

Sólo dos de los goles recibidos fueron un remate de larga distancia. Manríquez (Ude C) y Alfredo Ábalos (Curicó) fueron los autores.

Por otro lado, dos conquistas rivales nacieron de pelota muerta: el descuento de Pinilla en el Superclásico, que se originó tras un córner y una serie de rebotes; y el cabezazo del evertoniano Raúl Becerra, quien conectó un tiro libre para el 2-2 parcial.

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