El Deportivo

¿Sorteo fácil?

Foto: Photosport.

Sonrientes, pero no exultantes, andaban los dirigentes de Colo Colo tras el sorteo de la Copa Libertadores. En el papel, tomando en cuenta los rivales potenciales, al cuadro administrado por Aníbal Mosa no le fue nada de mal: Atlético Nacional de Medellín, Bolívar de la Paz y Delfín de Manta. Ningún brasileño, ningún argentino… Pero, y esto lo saben bien en el Monumental, una cosa es que los rivales no “suenen” tan complicados y otra muy distinta es que su realidad futbolística sea tal.

Atlético Nacional, el equipo dirigido por el argentino Óscar Almirón, fue campeón de la Libertadores el 2016 y viene ganando, al menos, un campeonato colombiano por años sin interrupción desde el 2011. Un verdadero récord para su país. Un equipo que tenga a Dayro Moreno y Andrés Rentería, asistidos por Macnelly Torres, se hace respetar y temer en cualquier cancha de Sudamérica. Durísimo.

El Bolívar, pese a la importante baja que significa perder a su entrenador Beñat San José, hizo tabla rasa en la última temporada en Bolivia ganando el Apertura y el Clausura. Cuenta con, al menos, siete seleccionados bolivianos (Arce, Flores, Azogue, Fierro, Ribera, Eguino, Justiniano…) y en La Paz le pueden ganar a cualquiera. De esa manera, asegurando los puntos en casa, trepó hasta las semifinales de la Libertadores el 2014. El que los visita en el Hernando Siles sabe que hay que remar mucho para llevarse un punto. El Bolívar suele en la fase de grupos de la Libertadores, ganar sus tres partidos de local y pasar de ronda. Es casi una costumbre.

¿Y el ignoto Sporting Delfín? Dirigidos por el uruguayo Guillermo Sanguinetti, se colgaron sorpresivamente del subcampeonato ecuatoriano este 2017 y tiene varios seleccionados como Giovanny Nazareno, Roberto Ordóñez (que tuvo de cabeza a la defensa chilena en el Monumental), el venezolano John Chancellor o el emergente Jacob Murillo. Un equipo físicamente muy recio y rapidísimo.

En Colo Colo comenzaron a trabajar rápido para evitar sorpresas y avanzar de ronda. La llegada de Lucas Barrios, de concretarse en las próximas horas, señala que los albos jugarán con dos delanteros bien marcados y fuertes en área rival ¿Quién será el sacrificado para que entre Barrios? Debería ser Paredes, pues Rivero fue fundamental en el último título. Pero el termómetro emocional de la hinchada dice otra cosa. Carlos Carmona indica, también, que se tomaron las cosas en serio: le dará la marca e intensidad que el fútbol chileno no tiene en mediocampo. Y lo de Miiko Albornoz indica algo muy claro: le da velocidad europea a la defensa. Es decir, en la banca de Colo Colo saben que, jugando a la velocidad del torneo local, casi sin marca en el medio del terreno, no hay posibilidades en la Copa. Aquí hay que subir un par de cambios. Mosa abrió la billetera. Como pocas veces en la historia, los albos se lo están tomando en serio.