El quinto en la dinastía Rosselot

Tadeo al frente y atrás, desde la izquierda, Emilio, Gerardo padre, Luis Ignacio y Gerardo hijo. Foto: Dedvi Missene

A Tadeo le llegó la hora de dejar de seguir en los rallies a su papá y a los hermanos Gerardo, Luis Ignacio y Emilio: ingresará a la R3 Lite en 2018.


Tadeo Rosselot siempre vivió entre fierros. En mayo de 1995, cuando nació, su papá, Gerardo Rosselot Mujica, aún corría en rallies. Después vio, muy de cerca, las carreras de sus hermanos Luis Ignacio, Gerardo y Emilio. Ahora, Tadeo decidió dar el salto hacia ese mismo camino, los rallies.

El menor de los Rosselot debutó en estos vehículos en el Motorshow con que se cerró la temporada 2017 del Nacional. Fue su primera carrera y “terminé tercero… aunque sólo había tres inscritos”, bromea, mientras recuerda cuánto ha vivido ya entre motores.

“Desde chico me partí motivando con las carreras, acompañaba a mi papá a todos los rallies, y a mis hermanos, de bien chico iba a todas las fechas. De hecho al Mundial que corrió Luis Ignacio, lo acompañé a fechas hasta en Europa”.

Y eso que lo que más aparecía en su horizonte era el rugby. Ex alumno del Mackay, jugó en la segunda de Old Macks, con el que consiguió una semifinal en el torneo del año pasado. Los detuvo Cobs.

Pero en las tuercas no lo detendrá nadie. Los primeros pasos los dio este año en el karting, donde ganó una de las tres carreras en las que participó y terminó quinto entre los rookies. Y al confirmar que el Motorshow se haría en asfalto, no lo dudó: tenía la doble experiencia de lo que le han enseñado su padre y hermanos y los kilómetros en el karting.

“Era para empezar a agarrar ritmo, a tomarme la cosa en serio. El karting fue mi primera experiencia en carreras. Son cosas totalmente distintas, pero considerando que debuté en pavimento, me ayudó porque el karting se agarra más y fui conociendo de qué se tratan los frenajes y todo eso. Más que nada para estar en competencia y saber cómo es repetir, repetir y repetir”.

Tadeo Rosselot asegura que tenía la idea hacía tiempo. “Entré hace poco, pero siempre había querido, pero por diversos motivos no se había podido. Estuve en Australia un tiempo o no tenía auto disponible, porque cuando teníamos los EVO, cambiaron de categoría… pero este año, gracias a que llegó el Citroën de Emilio, quedó libre el Clio”.

Después de reunirse con su familia para la sesión de fotos para La Tercera, el menor de los hermanos asegura que la ayuda ha sido fundamental, aunque don Gerardo ya no corra y Luis Ignacio, por ejemplo, esté más concentrado en el cross country. “Aunque ellos estén corriendo en otras disciplinas, igual me apoyan, pero por cercanía de edad y porque está corriendo ahora, con el que más he entrenado es con Emilio, es el que más se me ha subido al lado y me ha ido enseñando”.

La presencia de Emilio y Tadeo hará recordar los tiempos en que Luis Ignacio y Gerardo hijo corrían y se acompañaban en los albores del Rally Mobil. “Emilio está feliz. Es como ‘el recambio’, él lleva casi dos tempordas y media corriendo solo”, asegura Tadeo.

Hasta podrían ser tres, pues aún no se sabe si Luis Ignacio se va a integrar a la nueva R5 en 2018. Curiosa es la experiencia con Luis Ignacio: “También me transmite mucho, pero a él le da miedo subirse al lado (derecho). No es que desconfíe, no le gusta y yo me he subido al lado de él mil veces. Así es él. Mi papá me ha hablado mucho, me ha transmitido todo lo que él sabe, me ha ido corrigiendo, me ha dado tips”.

Padre y hermanos, felices. ¿La mamá? “No sé si le gusta, no es tanto de ir a las carreras, pero apoya mucho, ella es muy espiritual y religiosa y está apoyando de lejos, tirando buena vibra. Igual le asusta el tema”.

Distinto al papá: “Él me dice que me tenga confianza, pero que vaya de menos a más, que no me guíe por lo que han hecho mis hermanos”.

Prueba de que Tadeo se toma esto en serio es que hizo trabajo físico especial para soportar el duro manejo de los karts. Y dio resultados: “En el Motorshow mejoramos los tiempos siempre, no quería competir con nadie en particular, anduvimos cerca con algunos tiempos de la R2 Lite”.

Su expectativa para 2018 es correr la R3 Lite en el mismo Clio 4 que probó en la cuesta Chacabuco: “No me gustaría entrar a esto para pasear. Si me meto es para hacerlo muy en serio, aprender y ser competitivo. Ojalá lo más pronto posible y si no me siento cómodo, el primero en decirlo seré yo. Lo ideal es llegar en todas las carreras y mejorarme a mí mismo”.

Enero será tiempo de entrenamientos y marzo, tal vez, de su debut en una fecha en rallies zonales en el sur.

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