IRONMAN PUCÓN

Pucón, por ojos nuevos

Este año, el Ironman 70.3 más austral del mundo trae modificaciones en el circuito. La triatleta Catalina Salazar, quien debuta en la distancia, las explica.


En Chile, Catalina Salazar (20 años), uno de los jóvenes proyectos del Triatlón UC, corre como favorita donde se pare. Su hándicap de experta la tuvo como monarca absoluta durante las últimas tres ediciones del Kids Challenge de Pucón. Pero la deportista, bronce en los pasados Juegos Bolivarianos, hace rato dejó de ser una niña. Es una debutante, y como tal, se reúne con La Tercera para recorrer y explicar las principales claves de los 1.900 metros de nado, 90 kilómetros de ciclismo y 21 de trote que componen el endiablado circuito lacustre.

Natación

Para este año, el inicio del recorrido vivió otra importante modificación en su inicio. Todo para darle más emoción a la prueba. Si el año pasado hubo una “M” que recorrer, donde en la mitad se corrían considerables 80 metros para luego seguir nadando, este año ese recorrido se redujo al máximo y, además, el sentido de la carrera cambió de dirección, con todos los deportistas saliendo desde Ansoarena. “Se mantiene la M, pero sólo se debe dar una vuelta tras una boya que habrá en el centro. Es algo que ayudará al tiempo de los élite”, cree Salazar.

Para superar los casi dos kilómetros de braceadas de la mejor forma, sin gastar uno solo en un zigzagueo sin sentido, algo muy común en las carreras de aguas abiertas, el secreto de Cata es el siguiente: “Las boyas están atadas con una cuerda para que no se muevan, por lo que lo mejor es nadar con la cuerda pegada al cuerpo, raspando el traje, para así estar siempre guiados. Cuando haya que salir, hay que mirar siempre al Hotel Pucón y los edificios que lo rodean y así estar siempre claros de la dirección de salida”.

Lo ideal es realizarlo calmado, recordando siempre que es aquí donde recién comienza todo.

Ciclismo

Ésta, para Catalina Salazar, es la etapa más difícil de todas. Si ya el año pasado la estación de transición desde el agua hacia el ciclismo se redujo en 250 metros, en esta oportunidad se decidió agregar otra variación. Los deportistas deberán salir hacia la calle Ansoarena, donde correrán hasta el parque cerrado que estará en toda la manzana entre Holzapfel, Palguín y Pedro de Valdivia (ver infografía). La idea es acortar aún más el tiempo entre la natación al ciclismo.

Kilómetro 10. Ya iniciado el circuito, el camino a tomar es en dirección al Camino Internacional. Allí, la ruta parece plana, pero es en realidad un falso plano que desgasta mucho si no se hace con cuidado. “La idea es partir tranquilo y llegar a una velocidad más rápida ya adentrado en la etapa”, dice Catalina. El viento es un factor que influye mucho en esta etapa. Los corredores profesionales llegan a alcanzar hasta 70 kilómetros por hora, por lo que cualquier brisa fuerte puede frenar e incluso botar a uno de los deportistas. “Mientras más tarde salgas a pedalear, más viento deberás soportar”, advierte Salazar, quien no deja de mirar los notables paisajes que rodean la carrera.

Pedestrismo
Catalina, que durante los últimos tres años ha acompañado sobre su bicicleta señalizadora a las líderes de la prueba durante esta etapa, se entusiasma por su debut, ahora ella también como protagonista.

Los 21 kilómetros de trote del Ironman 70.3 de Pucón consisten en tres vueltas de siete kilómetros, divididos en tres kilómetros planos y cuatro kilómetros durísimos que se viven en el ascenso a la Península. “La clave es nunca parar y caminar. Aunque sea trotando a un kilómetro por hora, no parar”, dice Catalina, la nueva debutante del Ironman de Pucón del clan Salazar Esquerra.

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