Paulo Díaz: “Sentí que Guede me trajo y luego no me respaldó”

El defensa logró la tranquilidad. Se ganó un lugar y el respeto en un equipo con historia como San Lorenzo, tras pasarlo mal, incluso llorar. Ahora, mira con calma el futuro, incluso si es en Europa.


Le tributan un respaldo absoluto los hinchas en la cancha y en las redes sociales. Nunca falta en el equipo titular, como marcador lateral derecho o izquierdo, como defensor central o tapando algún hueco en el corazón de la mitad de la cancha. Decididos parecen los dirigentes a comprar la otra mitad de su pase, que aún le pertenece a Colo Colo. Brota cada semana un rumor nuevo de transferencia europea, como por ejemplo el del Inter italiano, que estaría dispuesto a abonar 7 millones de euros. Sí, a los 23 años, Paulo Díaz ya se ganó el respeto en un grande del fútbol argentino como este San Lorenzo que pelea el campeonato mano a mano con Boca. Que ayer ganó a Tigre a domicilio (1-2), con gol acrobático del chileno en la apertura del marcador. Supo el Bombero surfear la etapa de la resistencia popular y consiguió su lugar. No fue fácil. Vaya si le costó. Sin embargo, se impuso con la fuerza de sus raíces y de sus amores. Ahí reside el secreto. Queda en evidencia después de media hora de charla serena y relajada con eldeportivo de La Tercera. La valentía para no derrumbarse, según cuenta, la heredó de mamá Maribel, una etapa que le dibuja el brillo en la mirada, le corta la voz y hasta le roba alguna lágrima. También colaboraron los sabios consejos futboleros de papá Italo, aquel ex mediocampista de Audax Italiano, Osorno y Cobreloa. Eso sí, además hubo otra mujer que le tendió una mano para evitar la caída…

“Tuve unos seis meses en los que sentí el murmullo y hasta las puteadas de la gente en un momento, pero ahora recibo mucho cariño de los hinchas en las redes sociales, en los mismos partidos. Hasta me aplauden. Hoy puedo decir que me siento muy cómodo y muy contento en San Lorenzo. Muchos me hablan de las versiones de pase a Europa, pero no me preocupa eso. Si se tiene que dar, se dará. Y si no se da, no hay problema. Estoy muy bien acá”, dice Paulo Díaz. Empieza un interesante partido de preguntas y respuestas.

¿Se sentían tanto los reproches de los hinchas?

Sí, la platea es muy brava. Me lo hacía sentir. Estuve muy bajoneado los primeros seis meses, en parte porque no sentía el apoyo de la gente.

¿Cómo manejó esa situación? ¿En quién se apoyó?

Me mantuve tranquilo, nunca me desesperé. Siempre fui consciente de que en cualquier momento esto se podía dar vuelta. Siempre tuve el apoyo de mis hermanos, de mis padres y sobre todo de mi novia, que está acá conmigo. En gran parte, yo salí adelante en San Lorenzo gracias a ella. Fernanda Arenas se llama.

¿Ella es chilena?

Sí, sí, es chilena, también de Santiago, como yo. Ella se vino conmigo. Hace cinco años que estamos juntos.

No la conoció, entonces, cuando ya era un futbolista muy conocido.

No, no. La conozco desde cuando yo no era nadie y ahora que soy todo seguimos juntos.

Así sabe que no se le acercó por su condición de futbolista famoso y con dinero.

Sí, está bueno. Ustedes, los periodistas, saben cómo es el fútbol y todo lo que hay alrededor de los futbolistas, mujeres y todo eso… Lo bueno es que tengo una muy buena mujer al lado mío, que me ha apoyado en las buenas y en las malas. Estamos muy bien y la disfruto.

Ha sido clave entonces para mantener el equilibrio en las peores situaciones.

Totalmente. Ella me vio llorar, me ve feliz. Siempre me apoya, disfruta los momentos buenos y está en los malos.

¿Cuándo lo vio llorar? ¿En qué momento?

Bueno, en un momento, no me empezaron a citar y estuve viendo los partidos desde afuera. Eso no me gustaba. Me parecía que estaba haciendo bien las cosas. No sabía en qué estaba fallando, qué tenía que hacer para volver a jugar. Fue ahí cuando exploté y me vio así de mal. Por suerte, ahora estoy muy bien acá, muy contento. Y ella también está contenta.

¿De qué modo ella lo contuvo?

Dándome mucho cariño, que era lo que necesitaba, hablándome. Ella no sabe mucho de fútbol, pero sí de contención de pareja. Sabe contenerme, sacarme una sonrisa. Yo así me tranquilizaba y pensaba en otra cosa.

¿Necesitó en algún momento ayuda de un especialista en psicología?

Mi psicóloga fue siempre mi novia, mi señora. Ella fue mi única contención. Aunque también me ayudó mucho mi papá, que siempre está ahí. El era futbolista y sabe cómo son estos momentos, que uno se bajonea, se encierra. El me aconsejó y me ayudó a salir adelante.

Cambiando de tema, ¿qué siente cuando juega para la selección de Chile? ¿Sigue con las mismas ganas de representar a su país a pesar de haberse quedado afuera del Mundial de Rusia?

Me siento muy contento de representar a mi selección. Me encanta defender mi sangre. No pasa por jugar un Mundial o no. Siempre voy a ser chileno.

¿Por qué Chile se quedó afuera del Mundial?

Y, no sé. Tuvimos la chance de local, en el partido clave con Paraguay, pero no lo pudimos sacar adelante y perdimos 0-3. Ése era el partido, los tres puntos, para poder aspirar al Mundial.

¿Dónde estuvo la falla para que el doble campeón de América llegue tan apretado al final de la Eliminatoria? Debe haber existido alguna cuestión de fondo, global, que sirva para entender por qué terminaron tan mal.

Como grupo, en la convivencia, estábamos bien. No sé cuál es la explicación. Quizás el equipo se habrá relajado y conformado con las dos Copa América, pero la verdad no sé. No se dio. No pudimos sacar ventaja en su momento, llegamos muy apretados al final y no lo pudimos resolver.

¿Le hubiera gustado jugar más en la selección?

Claro que me hubiera gustado jugar más. Yo creo que estaba apto. Pero el técnico es el que decide.

¿Cómo era la relación con Pizzi? ¿Le quedó alguna espina?

Yo nunca les pregunto a los técnicos por qué me sacan ni por qué me ponen. Eso no me corresponde. Ellos saben lo que hacen. Por algo estudiaron para DT. Y yo solamente hago lo que ellos me piden.

¿El fútbol chileno debe copiarle algo al argentino?

Son bastantes diferentes. El chileno es más pausado, más táctico, con más tenencia de balón, medio parecido al brasileño, en el que tienen mucho la pelota y llegan más calmados al área rival. Acá en Argentina es más dinámico, con mucho ida y vuelta para atacar y defender muy rápido, con transiciones veloces. Son bastante diferentes. No le agregaría ni le quitaría nada a ninguno de los dos.

¿Qué recuerdo tiene de Guede?

De Palestino, tengo los mejores recuerdos de él. Fue muy importante en su momento. Allá me hizo jugar, me hizo tenerle confianza, me daba todo. Pero acá en San Lorenzo, él me trajo y me soltó la mano en un momento. No sé si lo habrá hecho con alguna intención, no sé… La verdad nunca le pedí explicaciones.

¿Sintió que Guede no lo respaldó tanto?

Sentí eso. No sabría decirle por qué habrá sido. Pero ya está, el momento pasó. Le doy las gracias a Guede por lo que hizo por mí en Palestino y por haberme traído a este lindo club.

¿No cree que a lo mejor Guede no lo puso tanto en San Lorenzo como usted esperaba porque su nivel no era el mejor?

Puede haber sido ése el porqué. Quizás no me veía bien ni futbolística ni psicológicamente. Andá a saber [así lo dice, con entonación argentina].

¿Se siente como uno de los jugadores de la renovación del fútbol chileno?

Sí, lo siento así porque la gente me lo hace sentir. Creo que soy uno de los pocos que está saliendo del país de la generación de los más chicos. Hay un par más, pero el que más se ha visto en juego y en esas cosas, soy yo.

¿Qué lectura hace del futuro del fútbol chileno? ¿Lo observa con preocupación? ¿Qué viene detrás de Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Claudio Bravo, Gary Medel…?

Yo creo que hay jugadores. No van a ser iguales que Alexis, que Arturo, lo mismo en el arco con Claudio… Somos todos diferentes. Todos tienen sus virtudes y sus defectos. Habrá que ver qué generación se armará.

Se habla mucho de la disciplina del futbolista chileno como un aspecto a corregir. ¿Se siente señalado en ese sentido? ¿Le molesta? ¿Es un tema a mejorar o ya fue superado?

No sé. Yo hablo por mí. Nunca me he metido en algún quilombo o algo así. Mi disciplina es buena. En ese aspecto no tengo ningún problema.

¿Le gustaría tener una revancha en Colo Colo?

Punto y aparte con Colo Colo. Sufrí muchas lesiones. Eso no se lo deseo a nadie. En todo mi paso por Colo Colo estuve lesionado. Y también me fui muy bajoneado de ahí. Y encima arranqué en San Lorenzo bajoneado. Eso me hizo muy mal. No tengo ninguna espina con Colo Colo. Sólamente las lesiones me jugaron una mala pasada.

¿Le han hecho sentir la rivalidad entre argentinos y chilenos?

Sí, sobre todo ahora, cuando nos quedamos afuera del Mundial.

Había contado un episodio que vivió en la cancha de Temperley, donde lo escupieron. ¿A eso se refiere?

Sí, en Temperley me lo hicieron sentir mucho. Las puteadas siempre están, pero que escupan es algo demasiado ordinario, que pasa de la raya.

¿Alguna otra vez lo habían escupido en una cancha?

Nunca me había pasado en Chile y aquí en Argentina, hasta ese partido, tampoco. Fue la primera vez. Habla muy mal de la gente de Temperley.

¿Un hincha lo escupió o fueron varios?

Fueron varios, varios. Inclusive al técnico también lo escupían. Fue un momento muy desagradable y la gente muy ordinaria.

¿La gente en la calle y los rivales en la cancha lo tratan con desprecio por ser chileno?

No, para nada. Lo único malo que me pasó fue en la cancha de Temperley. No lo puedo creer. Yo jugaba en Santiago en un barrio muy picante, de donde salió mi papá. La Pintana se llama. Ahí lo único que nos separaba de los hinchas era la línea de la cancha. Nada más. Y se sentía mucho la presión porque afuera nos esperaban con fierros, todo… Pero ni siquiera ahí me habían escupido.

¿Y en aquellos partidos en su barrio alguna vez le pegaron afuera de la cancha?

No, por suerte no. Yo era el más chico y mis compañeros me defendían. Tenía esa suerte.

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