Orión alza la voz en el camarín cacique

Agustín Orión se está transformando en un peso pesado en el plantel. Organiza los almuerzos y su opinión se escucha fuerte en el vestuario.


Agustín Orión llegó a Colo Colo a llenar el gran vacío que dejó la repentina salida del paraguayo Justo Villar, el dueño del arco albo durante los últimos años. El argentino fue el elegido por Pablo Guede para asumir esa compleja tarea.

Su experiencia en equipos grandes era uno de los aspectos que más destacaba en el currículum del meta, ya que en el fútbol transandino defendió a clubes importantes, como Boca Juniors y Racing de Avellaneda. Para el Cacique este fue uno de los factores claves para su llegada. Otro ítem relevante fue que tenía el pase en su poder.

Las temporadas formando parte de camarines difíciles le daban un plus sobre otros candidatos. Guede necesitaba reemplazar al guaraní con un peso pesado, de gran personalidad, sobre todo después del fiasco de Paulo Garcés en el Torneo de Clausura. Cualquiera no podía ser el guardián albo.

Pues bien, poco a poco la impronta de Orión se va notando en Pedreros. Y justo cuando más lo necesita el equipo blanco, que pasa por momentos difíciles debido al decepcionante inicio de campeonato y a la estrepitosa eliminación de la Copa Chile ante Iberia, resultados que siembran dudas en torno a la continuidad del DT.

Cuentan en el Monumental que el transandino aprovechó bien la ausencia de Esteban Paredes y Jorge Valdivia, durante el período en que ambos referentes se encontraban entrenando con la selección chilena.

En aquellos días, el ex xeneize asumió la voz de mando de un vestuario hundido tras la derrota copera ante el cuadro de Los Angeles. Precisamente, el arquero había sido el punto más alto de la revancha de octavos de final. De hecho, de no haber sido por su muy buena actuación, Colo Colo podría haber sido goleado como local por el equipo de Primera B.

Tres días después de aquella caída, al plantel le correspondía compartir el típico almuerzo de camaradería de los miércoles. Ánimo no había demasiado, evidentemente. Los malos resultados, la tensión interna y la ausencia del Tanque y el Mago confluían en la baja del entusiasmo habitual. No obstante, Orión apareció y organizó todo.

“De un momento a otro se encargó de todo. Pidió un montón de empanadas a El Remanso y se celebró la comida conjunta como de costumbre. Ya no está tan callado como al principio. Su voz se escucha cada vez más en el camarín”, reconocen desde el Monumental.

Aquello tiene que ver mucho con los entrenamientos también. A diferencia de las primeras semanas, cuando apenas abría la boca, ahora sus gritos son constantes durante las prácticas. “Orión ya no tiene ningún temor en gritar o putear a algún defensa. Por ejemplo, Julio Barroso le hace caso en todo y no le dice nada cuando ordena la defensa a viva voz”, aseguran en el club.

La continuidad le ha dado confianza a quien se va transformando en un nuevo referente. Es más, ha jugado todos los minutos de la temporada, que incluye Supercopa, Copa Chile y Torneo de Transición, totalizando 990 minutos, en los cuales ha recibido 16 goles.

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