Max no celebra solo

Verstappen estuvo de cumpleaños el sábado y ayer ganó en Malasia, un logro importante para el joven que ya estaba siendo cuestionado. Hamilton lo escoltó y aumentó a 34 los puntos de distancia con Vettel, quien brilló: partió último y llegó cuarto.


Max Verstappen fue hace dos años la sensación de la Fórmula Uno al convertirse en el piloto más joven en ganar un Gran Premio. Pero las cosas cambian, hasta ayer había abandonado en la mitad de las carreras de la temporada, poniendo en duda sus verdaderas capacidades al mando de un auto de punta, como son los Red Bull.

Pero el holandés, nacido el 30 de septiembre de 1997 en Bélgica, borró buena parte de esa mala fama este fin de semana, al ganar el GP de Malasia.

Verstappen partía desde la tercera casilla, aunque era el segundo en fila, pues el 2, Kimi Raikkonen, no largó. Se puso detrás de Lewis Hamilton y gracias a una estrategia perfecta y el correcto uso del DRS pasó al poleman en la cuarta vuelta para quedarse con su segunda victoria en la máxima categoría.

“Desde la salida noté que el auto marchaba bien y veía que Lewis tenía problemas. Lo superé en la curva uno y después pude hacer mi propia carrera. Si tenía necesidad de acelerar, lo hacía. Es increíble ganar”, manifestó Max.

Hamilton debió conformarse con la segunda ubicación, pero en realidad fue una victoria para él, pues quedó delante de Sebastian Vettel, su escolta en el Mundial.

Hamilton señaló: “Creo que tenemos trabajo que hacer con el coche, porque no teníamos ritmo. Pero seguro que vamos a continuar atacando. Aquí hemos dado un buen paso en la lucha por el título, todos los puntos cuentan”.

Vettel, por su parte, fue una de las figuras de la carrera. Había transcurrido apenas un giro del evento y el alemán ya había pasado a cuatro autos. Claro, uno de los mejores vehículos y pilotos de la F1 largaba desde la última casilla, luego de que el sábado no pudiera clasificar, por problemas en el motor y el turbo de su Ferrari. Hasta fue el dueño de la vuelta más rápida de la fecha.

Es lo que se esperaba del nuevo motor, al que le falló la conexión con los mecánicos. Cuando esté operativo al ciento por ciento, se dice que ganará hasta 15 kilómetros por hora. La estrategia de partir con gomas superblandas también le dio resultado.

“Aquí lo más importante era limitar los daños. Empujé para intentar alcanzar a Daniel (Ricciardo, que fue tercero) y al final los frenos estaban un poco calientes y tuve que tomar distancia. Tenía la velocidad para ganar la carrera, finalmente estoy satisfecho de la cuarta posición”, declaró Vettel.

El germano, de paso, atacó a Fernando Alonso, quien lo bloqueó en un par oportunidades, pese a las banderas azules: “Cuando dejó Ferrari dijo que siempre sería un fan, pero aquí no ha actuado como tal”.

Las cosas no anduvieron mejor en los boxes del Cavallino ayer en la carrera, pues así como Vettel resignó sus opciones de triunfo con las fallas del sábado, Raikkonen, el segundo mejor tiempo de las clasificaciones, no llegaba al partidor por problemas en el auto que los mecánicos no pudieron resolver a tiempo. Simplemente, no corrió y sumó una nueva decepción al abandono en la caótica largada de Singapur.

“El equipo no sabe exactamente qué pasó. En cualquier caso, el fin de semana ha sido muy desafortunado para nosotros”, lamentó el finlandés.

De lo que resta, el mejor resumen lo hizo Hamilton: “Todavía quedan cinco carreras por delante y Vettel puede ganar”, analizó. La diferencia a su favor ya no es de 28, sino de 34 puntos.

En Malasia debutó el francés Pierre Gasly, con un puesto 14, no mucho mejor que los resultados conseguidos por el ruso Daniil Kvyat, antes de que fuera reemplazado en los comandos del Toro Rosso.

En McLaren, en tanto, a Stoffel Vandoorne le bastaron los dos séptimos puestos en Singapur y Malasia para rebasar a Alonso en la tabla.

Este mismo fin de semana, el Circo se detiene en Suzuka.

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