Matador de América

El Matador festeja uno de sus goles a Sao Paulo, en la final de la Supercopa. Foto: AP.

Hace 20 años, Marcelo Salas fue elegido como el mejor jugador del continente en la votación del diario El País de Uruguay. Una temporada notable con River Plate, en donde ganó los Torneos de Clausura y Apertura más la Supercopa Sudamericana, catapultó al temuquense a un sitio en el cual sólo tres chilenos han estado.


“Salas y River campeón, Salas y River campeón, Salas y River campeón, Salas y River campeón…”. El mítico narrador argentino Marcelo Araujo (quien bajo ese nombre de fantasía oculta su verdadera identidad: Lázaro Zilberman) dijo cuatro veces aquella frase durante el relato del partido entre River Plate y Vélez Sarsfield en 1996, cuando el equipo de Núñez obtuvo el Torneo de Apertura. Esa es una de las postales más reconocibles del paso de José Marcelo Salas en Argentina. En esa campaña se comenzó a forjar el idilio entre el Matador y los Millonarios, ese que en 1997 se unió a perpetuidad, catapultando al chileno a la categoría del mejor del continente.

Hace 20 años, el delantero nacional obtenía el galardón como el mejor de América según la encuesta del diario uruguayo El País. Hace 20 años, el River de Ramón Díaz acaparó todo, con el temuquense siendo clave, tanto así que se instaló como uno de los extranjeros más importantes que han pasado por la institución.

Y pensar que pudo ser de Boca Juniors, el enconado enemigo de la tienda riverplatense. “Ofrecimos comprar el 50 por ciento y como no se concretó en esos términos, la operación quedó trunca”, dijo en 1996 Mauricio Macri, otrora timonel de los xeneizes y actual presidente de la nación. El destino hizo que Salas cruzara la vereda y fichara por River, como el reemplazante de Hernán Crespo, quien había partido al Parma. La apuesta, arriesgada, finalmente resultó. Debutó el 15 de septiembre del 96 en Parque Patricios contra Huracán, con el 16 en la espalda. Con el tiempo heredó la 7, con la cual brilló.

“Apenas Marcelo llegó, siempre se trató de acompañar, de proteger al jugador que venía de afuera, más si era extranjero. De inmediato entablé una linda relación con él. Eso lo ayudó, lo potenció; sentirse bien. Fue importante porque reafirmó las tremendas condiciones de Marcelo. Nunca tuve la posibilidad de ver o jugar con un tipo que tuviera dentro del área la lucidez y la capacidad de definir de Marcelo. Lo comparo con Ramón Díaz”, relata desde Argentina Hernán Díaz, lateral derecho de ese River multicampeón y, hasta el día de hoy, un gran amigo del nacido en Temuco. De hecho, este viernes conversaron.

En el primer semestre del 97, el desafío de River era retener la corona. Lo consiguió en el Torneo de Clausura, obteniendo 41 puntos, seis unidades de ventaja sobre Colón de Santa Fe. Salas aportó con cuatro tantos en 11 presentaciones. En la segunda parte del año vino la explosión, con más trofeos y la clasificación con la Roja al Mundial de Francia.

“Éste es el fenómeno…”

“Me acuerdo perfectamente. Marcelo fue el mejor de América y a su vez vino un gran contingente de jugadores de River, elegidos en el equipo ideal. Me acuerdo que fue una de esas premiaciones cumbres”, declara Jorge Savia, el reconocido periodista uruguayo que estaba a cargo de El País en esa época. “Marcelo era el gran candidato, una figura excluyente por todo, por su vigencia en la selección chilena, que también en ese momento tenía una actuación importante. Y bueno, el hecho de que superara a Chilavert, porque siempre en Paraguay hay muchos votos, marcó lo que significaba Salas en ese momento. Era un jugador top”, agrega el profesional, quien dejó el periódico organizador del premio hace un año.

Salas se impuso con 87 votos. El segundo fue el peruano Nolberto Solano (39), subcampeón de la Copa Libertadores con Sporting Cristal, campaña que le permitió fichar en Boca Juniors en agosto. Y el tercero fue José Luis Chilavert (37), quien ganó la Recopa Sudamericana con Vélez, en Kobe (Japón).

Salas se transformó en el segundo futbolista chileno en ganar el reconocimiento. El primero había sido Elías Figueroa, quien obtuvo el cetro tres ocasiones seguidas (1974, 1975 y 1976), con la camiseta de Internacional de Porto Alegre. En aquella época el premio lo concedía el diario venezolano El Mundo, hasta 1986, cuando se inicia el periodo de El País. El más reciente en ganar fue Matías Fernández en 2006, quien recibió su premio en Santiago de manos de Jorge Savia, tras emigrar al Villarreal. El último chileno en colarse en el podio fue Eduardo Vargas, cuando en 2011 fue segundo por su gran campaña con la U (ese año ganó Neymar).

La Supercopa Sudamericana del 97 es una de las mejores versiones de la trayectoria de Salas. Anotó siete goles en nueve partidos, siendo el segundo mayor artillero, sólo superado por Ivo Basay, quien hizo ocho por Colo Colo. En esa edición del certamen, la última, Salas hizo uno de los goles más notables de su prolífica carrera: un remate desde casi la mitad de la cancha a Atlético Nacional de Medellín, en la semifinal de ida (5 de noviembre). “Cuando veo que está adelantado (el arquero) intenté hacer lo que pasó después. Salió todo perfecto”, reconoció Salas en una entrevista con Canal 13, en 2016.

Además de la jugada, el adorno del relato de Araujo hizo inolvidable esa maniobra: “Señoras y señores, éste es el fenómeno, el fenómeno… Golazo. Golazo del fenómeno, golazo del fenómeno… Golazo de este fenómeno que es el chileno José Marcelo Saaalaaas”.

Cuatro días, dos copas

Marcelo Salas levanta el trofeo de la Supercopa Sudamericana, que River Plate le ganó a Sao Paulo. Foto: AFP.

Es 17 de diciembre. En el Monumental de Núñez, con más de 80 mil espectadores, se juega la vuelta de la final de la Supercopa, entre River y Sao Paulo. En la ida, jugada 13 días antes en Brasil, empataron a cero. Bajo una copiosa lluvia en Buenos Aires, el equipo de Ramón se impuso 2-1. La ruta la pudo abrir Enzo Francescoli, pero se perdió un penal. Quien sí tenía la llave era el chileno. Hizo un doblete para ganar su primera copa internacional.

“Hoy, Marcelo es un ídolo del club. Fue fundamental en esos títulos. La noche de Sao Paulo fue la consagración al nivel de ídolo del Matador. Fue tremendo lo que hizo, un jugador notable, con mucha capacidad en lo técnico, dentro del área una bestia. Del tiempo en el que fui su compañero, lo vi errar muy poco. En esas finales con Sao Paulo terminó de ratificar lo que fue en el continente. Darle un título como la Supercopa (al club) fue la frutilla del postre”, agrega Hernán Díaz.

Ese fin de año fue glorioso, porque cuatro días después levantó otro trofeo. En la cancha de Vélez, Salas le convierte de cabeza a Argentinos Juniors para el 1-1 que le dio el título del Apertura. Su cumpleaños 23, el 24 de diciembre, no pudo tener mejores regalos.

¿En qué está hoy esa generación dorada de River? Salas es el dueño de Deportes Temuco, que se apronta a participar por primera vez en una copa internacional. Su compañero de ataque, Francescoli, sigue ligado al club, ahora como manager. Son muchos los que se transformaron en técnicos, como Marcelo Gallardo, el actual entrenador de River, y uno de los más exitosos en la historia millonaria. Mientras Eduardo Berizzo fue recientemente despedido del Sevilla, el Mono Burgos es el ayudante de Diego Simeone en el Atlético de Madrid, Santiago Solari dirige al Real Madrid Castilla y Diego Placente está en la selección argentina Sub 15. Otros mutaron hacia las comunicaciones, como Juan Pablo Sorín, quien tiene un programa en la TV brasileña.

Sumando competencias locales e internacionales, el Shileno convirtió 21 goles en 37 partidos con la Banda Sangre en el 97, completando un año mágico que le permitió saltar a Europa. En 1998 parte a la Lazio. Pero aquella es otra historia.

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