Marcelo Torrealba: “Los uruguayos me dijeron ‘chileno cagón, que no se te vaya’”

Autor: Daniel Bustos

La figura de Los Cóndores en el seven de rugby disputado en Punta del Este habla sobre su vida y los desafíos para 2018.


Marcelo Torrealba (21) es uno de los estelares de los Cóndores, que participarán en el Seven de Viña del Mar, donde buscarán clasificar al Mundial de San Francisco y a las World Seven Series. Tras una gran actuación en Punta del Este, el estudiante de Ingeniería Comercial y medioscrum de Old Boys atiende a La Tercera.

¿Cuáles son los objetivos personales para este 2018?
El primer objetivo es clasificar al Mundial, pero en lo personal sería mantener el nivel. Tuve un 2015 y 2016 con mucha lesión, pero desde octubre pasado he estado sin problemas. Además, el grupo ha andado bien y el buen rendimiento colectivo me ha ayudado a nivel individual.

¿Se imaginaba que en menos de tres meses vencerían a los All Blacks y a los Springboks?
Nos había tocado jugar ante Sudáfrica hace dos años en Mar del Plata y los veíamos 10 peldaños más arriba. Así es había que entrar a la cancha simplemente a disfrutar el jugar contra ellos. Mientras iba pasando el año iba creciendo el deseo de querer irte a medir con los mejores y de a poco nos fuimos dando cuenta de que tenemos rugby para pararnos de igual a igual. Se dio la oportunidad de ganarles un primer partido a los All Blacks y ahora contra Sudáfrica fue lo mismo. Luego perdimos en la final, pero no nos pasaron por encima. Nos están teniendo respeto.

Mañana vienen Alemania, Canadá y Argentina, ¿cómo proyectan la participación en Viña?
Ojalá ser primeros o segundos del grupo para pasar a cuartos de final, donde uno empieza a sumar con puntos para los objetivos, que son las clasificaciones. Argentina no tuvo ahora un buen torneo, pero es una potencia; Alemania la enfrentaremos por tercera vez en una semana y seguro que será durísimo, al igual que Canadá. Los tres son estructuras profesionales, les pagan por esto, así es que cada partido será muy difícil.

¿Qué pasó en el cierre con los uruguayos en la semifinal de Punta del Este? ¿Les dijo algo?
Me venían buscando y buscando desde el minuto uno, no les respondí, no quise, no quise. Ya al momento en que iba a patear, me dijeron ‘chileno cagón, que no se te vaya’, algo me dijo de Chile-Brasil y el palo.

¿Le recordaron el palo de Pinilla?
Sí, algo me dijo de fútbol. Lo mío fue la euforia de haber metido la patada y haberles dado vuelta un partido que, con Uruguay, siempre es lo mismo: una calentura. Estuvo mal mi reacción, después les pedí perdón a todos, no debí haber reaccionado así.

¿Pero qué le dijo al uruguayo?
Fue así como ‘¡toma! Ahí tenís ¡quédate callado!’, pero en otros términos. Son cosas del deporte.

¿Qué los diferencias de otras selecciones chilenas de rugby?
El grupo es muy unido, somos como hermanos, siempre con bromas, riéndonos, de sobremesa, muriéndonos de la risa. Siento que eso es algo muy especial. Somos un grupo apegado y muy buenos amigos.

Edmundo Olfos ¿cómo es su manejo, su estilo como coach?
Con el Longa entreno desde 2009 ó 2010, cuando estaba en el colegio. Sabe separar muy bien su cercanía como amigo y como entrenador, uno podría decir que si un coach es muy cercano, sus jugadores no le tendrán respeto, pero es muy distinto: le tenemos un respeto gigante, es una persona muy estudiosa. Él y su staff nos tiene jugando bien.

¿Sienten que podrían ser la generación dorada del rugby chileno?
No te sabría decir eso. Vamos paso a paso y mientras se dan los resultados vamos creyéndonos más el cuento, pero queda mucho. La mayoría tiene 22, 23 años y, como no es un deporte profesional, no se sabe qué pasará. Hemos conseguido buenos resultados, pero hace muchos años (16) Chile clasificó a un mundial de seven. No somos más ni menos que nadie, eso es lo que decimos antes de cada partido.

¿Cuál es su sueño rugbístico?
Mi mayor sueño es jugar rugby profesional afuera.

¿Algún país en especial?
Ya viví un año y medio en Nueva Zelanda, hice muy buenos amigos y aprendí mucho rugby, pero creo que Inglaterra, Francia o Europa, en general. Hay que ver cómo se da: es difícil, porque hay problemas de cupos internacionales y no tengo pasaporte europeo, lo que complica. En este instante no estoy tan enfocado en la Selección y tampoco quiero dejar de lado mi club, Old Boys, que es donde partí jugando desde los cinco años.

¿Su familia lo apoya?
Están todos orgullosos. He sido deportista desde chico. Les encanta, se ponen más nerviosos que yo y se juntan a ver los partidos.

¿Ha practicado otro deporte?
Cuando chico fui a las pruebas masivas de la U, quedé entre los 25, que era el sueño frustrado de mi papá, él quiso ser futbolista y no lo habían dejado, pero le dije que no quería seguir: no me gustó. También estuve tres años jugando tenis, entrenando todos los días. Luego me metí a rugby, porque mi colegio es inglés The Grange). Me dediqué a esto y a los 16 años decidí irme a Nueva Zelanda, la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida.

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