Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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Manuel Rodríguez, el Guerrillero

Autor: Chomsky


Unión Española fue su único club, actuó en el Mundial 1962 y reforzó a Colo Colo, Universidad Católica y Universidad de Chile en amistosos internacionales. Manuel Antonio Rodríguez Araneda nació el 18 de abril de 1939 en Santiago (cumplió 79 años). Medía 1,74 metros y pesaba 62 kilos.

“Siendo diestro, yo era puntero izquierdo en Unión Española desde la tercera infantil, después fui 6 y un día que faltó el lateral izquierdo me hicieron actuar en ese puesto. Lo único que hacía era tirarme al suelo, barrerme. ¿A quién le enseñaban a jugar de lateral? A nadie”, dice.

Fue campeón con Cadetes en el Nacional Juvenil de Rancagua 1955, con el entrenador Miguel Mocciola, Fernando Ríos, Hugo Rivera y Juan Soto, el Niño Gol.

Hizo su estreno en primera división en diciembre de 1955, ante el campeón Palestino y marcó al puntero derecho Osvaldo Pérez, argentino. En mayo de 1959, se enfrentaron Unión Española y Santiago Wanderers en el estadio Santa Laura y los porteños con siete jugadores empataron a los 86 minutos. Los autores de los goles, los dos laterales izquierdos: Manuel Rodríguez y Alberto Valentini.

En la gira de Unión Española a España, recibió ofertas de Zaragoza y Barcelona (enero de 1961). En octubre de 1961, por Colo Colo, se vio las caras con el astro brasileño Garrincha. “Se me ocurrió amagarle yo a él y con mi técnica lo controlé, ayudado por Mario Ortiz. Colo Colo le quitó el invicto de su gira a Botafogo, 1-0 con gol de Chamaco Valdés. Después, en otro partido en que también reforcé a Colo Colo, Garrincha me dio un baile y perdimos 3-1 (enero de 1962)”. ¿Cómo jugaba Garrincha? “Tenía las dos piernas dobladas hacia el mismo lado, una cintura increíble, amagaba hacia adentro y salía por afuera levantando la pelota para evitar la barrida. Aceleraba y cuando el lateral iba a 100 por hora intentando alcanzarlo, frenaba en un metro, como si tuviera frenos de aire. Cuando tiraba el centro la pelota hacía el mismo sonido que una vara de colihue. Si el arquero le dejaba un espacio, clavaba la pelota entre él y el poste”.

Debutó en el Mundial 1962 contra Brasil y ante Garrincha: “Le gané tres mano a mano amagando yo afuera del área; adentro, manda la pelota. Y hubo una jugada en que reclamaron penal, pero fue que los dos arrancamos juntos hacia el mismo lado, chocamos y nos caímos”.

Rodríguez estuvo metido de cerca en los cuatro goles de Brasil. “En el primero, hubo una chilena fallida de Amarildo, la pelota rebotó en una pierna de Eladio Rojas y le cayó a Garrincha para su voleo de izquierda a un ángulo. En el segundo, en un tiro de esquina de Zagallo, Garrincha fue a buscar el cabezazo al lado derecho de nuestra defensa e intenté detenerlo con el brazo izquierdo, pero él ya había ganado la posición. Fue muy parecido al que le hizo a Inglaterra en Viña del Mar. En el tercero, tuve la pelota en el pecho. Pude rechazar con el pecho o con la cabeza, pero justo Misael Escuti le dio un manotazo al balón y se le metió arriba. En el cuarto, Vavá cabeceó detrás de Raúl Sánchez y delante de mí”.

¿Un lateral izquierdo? “Me quedo con Antonio Arias. También Daniel Díaz y Eduardo Herrera. Otros que destacaban por su regularidad eran Valentín Beperet, el Cholo Fernando Roldán, Isaac Carrasco, Sergio Navarro…”

¿Ventajas y desventajas de ser lateral? “No resulta difícil pegar, porque en cualquier entrevero queda al alcance dar un golpe de puño en las costillas o en los testículos. El lateral izquierdo tiene la dificultad de que por su lado siempre corre el árbitro asistente”.

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