Los factores que hermanan a Gerardo Martino y Marcelo Bielsa

06 de Junio de 2016/SAN JOSE durante el partido valido por el grupo de la Copa America Centenario entre Argentina vs Chile, jugado en el Levi's Stadium. FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

El Tata, uno de los candidatos de la ANFP para asumir la banca de la Selección, fue pupilo del Loco en Newell's, a comienzos de los noventa. Ahí nace una estrecha relación que se traduce en comunicación constante y consejos mutuos. Hasta ahora.


La relación entre Gerardo Martino, el objetivo de la ANFP para la banca de la Selección, y Marcelo Bielsa, el técnico que dejó una huella imborrable entre los hinchas chilenos, es estrechísima. La consideración escapa a lo futbolístico donde existen matices que los distancias, pero se fundamenta en un vínculo humano que comenzó a crearse en 1992, cuando el Loco obtiene el títúlo del Clausura argentino con Martino erigido como la principal figura del Newell’s Old Boys que dirigía y, también, como el principal líder del equipo.

Bielsa dejó huella en Martino, quien internalizó varios de sus conceptos para aplicarlos más tarde en su carrera como técnico. El más claro es la obsesión. Por cada detalle y movimiento, que no duda en escenificar si es preciso. El exvolante de O’Higgins se involucra activamente en las prácticas con sus pupilos. El entrenamiento obedece a una planificación específica hasta el hartazgo. Esa línea tiene también otros cultores cercanos al Loco: Pochettino, Franco y Berizzo forman parte de la ‘escuela’ que dejó el exseleccionador chileno. La disciplina, ese elemento que tanto busca la ANFP para el nuevo ciclo de la Roja, para Martino no se transa.

En ambos casos, sus carreras técnicas arrancaron en posiciones humildes y fueron escalando hasta que tocaron, literalmente, el cielo con las manos: Bielsa al adiestrar a Argentina y su pupilo, a la Albiceleste y al Barcelona. Además, el primero marcó una era en el fútbol chileno, al que llevó a Sudáfríca 2010, y el segundo, en el paraguayo con cuya selección, en el mismo Mundial, alcanzó los cuartos de final.

Enemigos de la formalidad, si pueden ahorrarse el traje en la banca, lo hacen. Prefiren el buzo y las zapatillas. Otra curiosidad que los hermana: una de las tribunas del estadio de Newell’s Old Boys, que lleva el nombre de Bielsa, lleva el nombre del Tata Martino.

La comunicación entre ambos siempre fue fluida. Al punto de que si Martino necesita hablar de fútbol en profundidad, recurre a Bielsa. La charla no tiene límites. “A mí se me enfriaban los fideos y me quería ir y él seguir”, relata Martino en una entrevista al diario La Nación, de Argentina. En la misma nota, Martino reconoce que le pide consejos a Bielsa. “Cuando se dan casos puntuales”, lo hago”,admite.

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