Juan Cristóbal Guarello

Juan Cristóbal Guarello

Periodista y panelista de El Deportivo.

El Deportivo

Leche derramada


En pocas horas Chile define su clasificación al Mundial de Rusia. Al menos, si es que el destino es jugar un repechaje con Nueva Zelanda, seguir en camino. Hay muchas fórmulas matemáticas que dan el pasaje al Mundial, una decena de resultados cruzados, se habla de porcentajes con décimas. Como ayer se consultaban brujos y adivinos, hoy se le da tribuna a ingenieros y estadísticos.

Simplificando, puro sentido común, el ganar nos clasifica directamente y el empate nos asegura el repechaje, si es que Paraguay no le mete siete goles a Venezuela. La lógica indica que los venezolanos, eliminados y todo, no se van a comer siete en el Defensores del Chaco. Pero, tratándose de quien se trata, y con el presidente de la Conmebol y la sede allá, hay que tener siempre el impermeable a mano. Como le dijo a un amigo en cierta ocasión el fallecido entrenador José Omar Pastoriza: “En el fútbol paraguayo pasa cualquier cosa”.

Continuando con el sentido común, es poco probable, casi imposible, ganarle a Brasil en su casa. Nunca lo hemos hecho, nunca ellos han perdido de local en una eliminatoria. Tal vez hace dos años, cuando todavía Brasil estaba herido tras el Mundial, pero no ahora, que volvieron a su nivel histórico y lograron la clasificación caminando. Sería algo más que una hazaña.

Pensar en el empate es realista. Más si pensamos que para los brasileños el partido es casi una celebración, que habrá homenajes, entrega de galvanos y hasta un famoso DJ animará la zandunga en el estadio de Palmeiras. Suponemos, esperamos, que muchos de los jugadores del pentacampeón, sin nada que agregar a su campaña eliminatoria, estén más preocupados de jugar el fin de semana en Europa que de gastar demasiada energía en ganarle a Chile.

Aun así, con los brasileños relajados, algo distraídos y con pocas ganas de arriesgar el físico, lograr el empate es una tarea extremadamente difícil. Será un partido donde Claudio Bravo deberá sacar lo mejor de su repertorio. Sin emplearse a fondo, hay que dar por hecho que el equipo de Tite va a tener cuatro o cinco ocasiones de gol claras. Lo mismo la zaga. Medel, bajo contra Ecuador, deberá aplicarse a fondo y Jara evitar los yerros que le hemos visto en el último tiempo. Seguro que los laterales, vuelve Beausejour, estarán más contenidos. Sobre todo Isla, porque Neymar jugará a sus espaldas.

El partido de verdad se dará en el mediocampo. No sabemos qué formación pondrá Juan Antonio Pizzi, ante la lesión de Aránguiz y la suspensión de Vidal. Son dos bajas muy importantes. El desafío indica que hay que poner hombres para luchar, que no permitan moverse con soltura a los volantes brasileños, podría estar Pulgar. Seguro si estarán Silva y Hernández. Tal vez, en un partido de otra característica, el técnico ratifique a Valdivia luego de su faena contra Ecuador. Esperamos, también, una gran jornada de Alexis Sánchez. Y que Vargas emboque una.

En fin, esperamos muchas cosas la verdad. Rescatar algo en Brasil, que Argentina no gane en Quito, que Perú y Colombia empaten, que Paraguay no golee a Venezuela, que Brasil no tenga una gran noche.

Pero la verdad es más profunda: de quedar afuera, es claro que la clasificación se perdió mucho antes, con todos esos puntos regalados de manera absurda durante toda la serie y que ahora, con el agua al cuello, echamos de menos. Queda el último esfuerzo. Complicada tarea es.

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