La Roja también es ciega

Si el fútbol no se puede ver, bien puede escucharse. La Copa América de fútbol ciego ya comenzó en Colina. El anfitrión cayó ante Colombia en el debut.


Por los altoparlantes se pide silencio. Está por comenzar el partido y el locutor llama a quitar el sonido a los celulares. No es tenis, ni tampoco golf. Es el fútbol ciego, donde los protagonistas deben escuchar al balón con cascabel y a sus propios compañeros. Cualquier ruido desde la tribuna juega en contra . Los goles se gritan fuerte.

De los cinco deportistas que forman un equipo, el único sin discapacidad visual es el arquero. Su rol no es sólo el de tapar los remates rivales en la pequeñísima área chica. Mucho más importante son sus instrucciones. Orienta y ordena. Nunca para de gritar. Al otro extremo, detrás del arco contrario se ubica el guiador, un estratega. Le habla a los delanteros. A cuántos defensas se están enfrentando, en qué minuto chutear, o si frenarse es mejor opción.

La pelota no sale por los laterales. Les cuesta encontrarla, pero cuando lo logran, la conducen magistralmente con ambas piernas. Corren con ella como pingüinos. La pisan, la mueven. Hacen diagonales. Y ante la orden, disparan. A veces tan fuerte y colocado que los guardametas sólo la ven pasar hacia la red. Los jugadores chocan mucho, entre ellos y contra las paredes que delimitan la cancha. Los 20 minutos de cada parte los dejan cansados.

“Los mejores goles no son los del fútbol convencional, sino los que se hacen sin mirar. Son los difíciles”, afirma el delantero Víctor Silva (23). A los 15 años le detectaron retinitis pigmentosa después de que se diera cuenta de que le costaba ver la pelota de noche. Por ese entonces, deleitaba como futbolista en Melipilla, su ciudad natal, y Fénix, de la primera división de Uruguay, lo quiso fichar. Pero su enfermedad le fue afectando progresivamente y no se lo permitió. Ya a los 20 estaba completamente ciego.

Lo que no pudo la ceguera fue quitarle su pasión. Hoy es el líder, capitán y figura de la selección chilena que ayer se estrenó en la Copa América de fútbol ciego, clasificatoria para el Mundial de España 2018. En el Municipal de Colina, Chile debutó con una derrota (3-4) ante Colombia. Silva anotó los tres. Para el anecdotario: eludió a un defensa pasando con el taco la pelota por encima. De la tribuna bajaron tantos gritos y aplausos ante la impresión por el lance, que el árbitro tuvo que insistir luego con el silencio.

Esteban Campos (17) tuvo que volar para llegar. Estaba dando la PSU. Pidió incluso rendirla más temprano para representar al país a tiempo. “Matemáticas estuvo muy difícil. Nos cuesta a los ciegos, por todo lo que son los gráficos y las tablas, pero los orientadores se portaron muy bien”, cuenta relajado.

Renato Villagra (23) es músico. Toca violín en una orquesta, batería en una banda. Dice que no mezcla ambas, que cuando está concentrado en el fútbol, no piensa en otra cosa que en la pelotita.

Hoy a las 10:00, todos ellos enfrentan a Perú buscando ser uno de los tres combinados que sacarán pasajes a Europa. El torneo dhasta el domingo.

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