La paz resucita al Halcón

La familia, compañeros y rivales hablan del nuevo Paulo Garcés, quien dejó atrás su traumático paso por Colo Colo para convertirse en figura en el invicto Antofagasta.


No hay dobles lecturas. Algo pasaba por la cabeza de Paulo Garcés mientras defendía a Colo Colo. La seguidilla de errores y las consiguientes críticas lo sumieron en un pozo que luego le impidieron sacar a relucir las condiciones que lo llevaron hasta Macul como el cuidavallas titular del O’Higgins campeón, o las mismas que convencieron a Sampaoli de tenerlo en el plantel que obtuvo la Copa América de 2015.

Sin embargo, todo eso cambió con la salida de Pedreros y el arribo a Deportes Antofagasta. Para Nicolás Larcamón, DT de los Pumas, el equipo partía con el Halcón. Le devolvió la confianza y el meta pudo sacudirse de un período plagado de críticas en su contra. Poco a poco se transformó en figura, volvió a gozar de la actividad que le apasiona y por ahora sólo ha permitido un gol en el Transición. Las diferencias entre su estancia en el Monumental y el Calvo y Bascuñán son siderales.

“En Colo Colo se dieron distintas situaciones que lo fueron afectando. A raíz de los errores que cometió, había gente que lo molestaba. No tanto, pero los había. Iba a un mall y lo miraban raro. Algunos se sienten con el derecho de hacerlo, porque se trata de una figura pública, pero para quien lo vive no es cómodo. Cuando llegó el momento de que tomara la decisión, tomó la mejor”, cuenta Patricio Garcés, padre del jugador.

En Antofagasta, Cristián Rojas, compañero y capitán de Paulo, concuerda con el progenitor del portero: “Por lo que conversé con él, claro que el cambio fue para mejor. Veo a un compañero reencantado con su profesión, lo veo a gusto y con una hinchada que le reconoce su trabajo”.

Es más, el volante cree que el presente del parralino es preponderante para que los antofagastinos exhiban la segunda valla menos batida del torneo, detrás de Unión Española. “Cumple un rol importante en el esquema del equipo. Sin duda, para un defensor saber que cuenta con un respaldo como lo es Paulo, en momentos complicados, es sinónimo de oxígeno y en ese contexto él ha sido fundamental para que en líneas generales podamos mantener una defensa sólida. Para recordar solamente, la atajada de Garcés en los descuentos a Colo Colo habla un poco de esa seguridad y oxígeno que nos genera tenerlo como portero”, asevera el capitán Puma.

Hay un arquero que ya enfrentó a Garcés en este Transición: Cristián Muñoz, hoy en El Campanil y que en el pasado también supo defender el arco del Cacique. El Tigre analiza así lo que ocurre con su colega de puesto: “Cuando jugamos lo vi normal. El resto no lo he visto detalladamente. Atajar en Antofagasta lleva mucha menos presión, es algo lógico. Atajar en un equipo grande como Colo Colo requiere de mucha más tensión, de rendir pruebas todos los domingos, es un arco que no cualquier arquero puede llegar a ser referente. Por eso tan pocos porteros hemos podido salir bien de Colo Colo o lograr títulos y afianzarse. Entonces, cuando uno después va a un equipo que tiene menos trascendencia, que el ojo de la prensa no está tanto como en un grande puede pasar que te sueltes mucho más y puedas jugar con mucha más tranquilidad”.

Para el padre de Garcés, el gran momento que atraviesa su hijo tiene una sola respuesta. “Paulo tomó un nuevo aire. Hoy es una persona feliz y tranquila y eso nos tiene contentos a todos. Los arqueros están expuestos a esto. Es parte del puesto, lo que no significa que no lo sufran. Resignó dinero, pero buscó la tranquilidad, buscó volver a ser feliz”.

Es el nuevo Garcés. Uno feliz, tranquilo y lejos de las críticas por mérito propio. Lejos también de los micrófonos. No quiere que nada lo perturbe de este momento idílico. Uno muy distinto a cuando se fue de Colo Colo.

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