La acaparadora de medallas

La defensa Carla Guerrero ha ganado 14 de los 17 títulos de vida que tiene el campeonato nacional femenino de fútbol. 13 con Colo Colo, su actual equipo, y uno con Everton. Además, suma una Copa Libertadores (y tres finales). Sueña con clasificar a Chile al Mundial de Francia 2019.


Sonríe y el dato lo responde con modestia, pero finalmente cede: “Mucha gente no lo sabe, pero he ganado 14 campeonatos nacionales”. Carla Guerrero tiene 29 años, de los cuales ha pasado buena parte jugando fútbol, ya sea como aficionada o en el máximo nivel local, el Campeonato Nacional de la ANFP.

Hija menor de una familia de Peñalolén, con dos hermanas y un hermano, que fue cadete en Universidad de Chile, Carla es una figura inamovible de Colo Colo, club que monopoliza al extremo el éxito en el fútbol femenino; de 17 torneos disputados hasta ahora desde 2008, las Albitas se han adjudicado 13. El resto corresponde a uno de Palestino (Clausura 2015), otro de la U (Apertura 2016) y dos de Everton (2008 y 2009, anuales).

Pese a que se inició en la práctica formal como una juvenil de la U, fue con las viñamarinas con quienes dio su primera vuelta olímpica, durante su paso como estudiante de Educación Física en la Universidad Católica de Valparaíso. Joven, lejos de casa, pero dispuesta a cumplir con sus sueños deportivos.

La desgracia, no obstante, llegaría luego. “Después de ese campeonato, me lesioné jugando por la Selección. Fue corte de ligamentos cruzados, estaba muy triste”, explica. No sabía qué haría, pero recibió un llamado que la sorprendió. “El profe José Letelier, me llamó y me dijo ‘sé que estás lesionada, pero quiero contar contigo; ven a hacer la recuperación acá, con nosotros’. En Everton me dieron el pase. Nunca más tuve problemas y además me apoyaron en la Selección, porque me lesioné jugando ahí”, recuerda agradecida del DT que le abrió las puertas de Colo Colo, y quien ahora es seleccionador nacional.

Destacada por compañeras, técnicas y rivales, Guerrero es también la jefa en la defensa de la Roja, que integra desde 2009. Fuera de la cancha, es sólo gentilezas, risas; dentro, es de dar órdenes, apretar a las árbitros y poner toda la fuerza. Matiza que siempre hay un marco que no se rompe: “Dentro de cada plantel hay mucha convivencia, con asados y esas cosas. Y eso se da entre equipos también, porque muchas nos conocemos en las selecciones y eso produce un vínculo de amistad y respeto. Dentro de la cancha defendemos nuestras camisetas con todo, pero siempre hay un nivel de respeto. De la cancha salimos conversando, porque yo, por ejemplo, tengo amigas en la U”.

Enfatiza esta característica haciendo un natural contraste. “La rivalidad no es tan dura como en el fútbol masculino profesional, porque sólo se expresa dentro de la cancha. Hay respeto mutuo y después hasta conversamos sobre cómo fue el partido. Sin ir más lejos, este sábado hubo un disco en beneficio para una niña y llegaron jugadoras de muchos equipos. Cuando hay que apoyar una causa, en general van todas”.

Acerca del impresionante dominio de Colo Colo en los campeonatos nacionales adultos (y también, aunque en menor medida, en los torneos Sub 17), detalla más de una causa: apoyo del club, trabajo de los cuerpos técnicos y compromiso grupal, entre los más relevantes.

“En Colo Colo nos apoyan harto. A veces uno reclama de llena, se podría decir, pero jamás hemos tenido problemas. Siempre contamos con todos los implementos, las canchas, los viajes, los hoteles. El apoyo ha sido muy bueno”, explica.

Sobre este punto, apunta a una situación personal: “Después de salir de la UCV, no seguí estudiando, pero ahora el club quiere proyectarnos en el desarrollo de actividades técnicas en las divisiones menores. Para eso entraremos al INAF a iniciar nuestros estudios, con el respaldo de Colo Colo. Creo que como rama nos sirvió mucho el haber llegado a la final de la Libertadores”.
Justamente el certamen continental también agrega dos marcas de oro en el palmarés de Carla, pues fue campeona en 2012 y en otras tres llegó a la final (2011, 2015 y 2017).

En ese éxito hay esfuerzo, pues las Albitas son el único equipo que durante todo el año practica cinco días a la semana, con algunas de esas jornadas dedicadas fundamentalmente al aspecto físico. “Entrenar todos los días sirve no sólo para estar mejor físicamente. También mejora la organización táctica y estratégica del equipo. Los lunes, por ejemplo, hacemos trabajo de pesa, de transferencia”, dice. Y en más de una ocasión la visita al gimnasio se retira, aunque, casi como un axioma, los viernes es una día de mayor relajo físico y con más énfasis en el fútbol. Son pocas las veces en que deben jugar los sábados o viajar para jugar un domingo.

“He hablado con niñas de otros equipos en la Selección, pero me dicen que en la semana tienen una pausa y eso, aunque dicen que es bueno, igualmente es una diferencia. Físicamente las rivales están bien, pero en el segundo tiempo comienzan a decaer y nosotros mantenemos el ritmo, seguimos corriendo. Eso es mérito de lo que ofrece Colo Colo y de cómo trabaja su cuerpo técnico. Con eso se marca la diferencia”, añade.

Las Albitas también suman otra ventaja: “Lo otro que influye es que llevamos mucho tiempo con la misma base de jugadoras. Y luego vamos a la Selección, donde el trabajo futbolístico y físico es similar. Las coberturas, las pelotas detenidas, los córners, los tiros libres…”. El fenómeno se ha acentuado con el paso, en 2018, de José Letelier desde Macul a Quilín y Pinto Durán.

Ahora el gran desafío para el DT, exarquero de Colo Colo y Alianza Lima, es la Copa América. Cuenta con un grupo experimentado, en el que Guerrero asoma como puntal, tal como lo demostró el viernes 15 de septiembre, en la derrota por la mínima ante Francia (1-0) y la victoria por goleada ante Argentina (5-0).

Ahora el desafío es fuerte. Viene la Copa América, en abril próximo. En La Serena, Coquimbo y Ovalle se realizará un torneo en el que la Canarinha tiene asegurado el primer lugar. Y ahí vendrá la lucha con las colombianas. El torneo ofrece dos cupos y un repechaje para la Copa del Mundo Francia 2019. “Nos da lata que los cupos para un Mundial femenino sean tan escasos, pero estamos convencidas de que podemos lograrlo”, sostiene.

“Estamos preparándonos muy bien, todas hemos renunciado a nuestras vacaciones. Ése es el grado de convencimiento. Y cuando se sumen Bárbara Santibáñez y Yanara Aedo (lesionadas), entre otras, tendremos una base muy amplia. Nosotras queremos clasificar a todo: al Mundial, a los Juegos Olímpicos, a los Panamericanos. Talento hay. Y no hay para qué ponerse techo”.

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