El juicio de la historia por la eliminación de la Roja: “Una de las causas es la pérdida de la humildad”

Baluartes de anteriores generaciones de la Roja, mundialistas y jugadores de destacado rendimiento con la Selección analizan la eliminación de Chile del Mundial de Rusia.


La eliminación de Chile del Mundial de Rusia decepciona. La Roja alcanzó dos hitos durante el desarrollo del proceso que auguraban un mejor final: los títulos de la Copa América 2015 y de la Copa América Centenario 2016. Con esos pergaminos, era factible proyectar, incluso, una clasificación tranquila, pero todo se enredó al punto de que las chances se disiparon y, finalmente, se terminaron esfumando.

¿Razones? Varias. Las mencionan los seleccionados históricos a los que recurrió El Deportivo. Algunos son más drásticos. Otros prefieren no recargar más un ambiente cargado de tristeza. Pero, en definitiva, todos coinciden en que el rendimiento del equipo de Juan Antonio Pizzi estuvo muy por debajo de las expectativas iniciales.

Elías Figueroa, para muchos el mejor futbolista chileno de todos los tiempos, evita la crítica abierta. “Esta generación es muy buena, pero lamentablemente quedaron afuera. Uno no está por dentro para saber cómo está la conducción, pero toda generación tiene un desgaste. Tampoco se le puede quitar mérito a todo lo que han hecho. Perder es parte del fútbol”, afirma.

Sergio Navarro, capitán de la Selección que obtuvo el tercer lugar en el Mundial de 1962, se inscribe entre los más lapidarios. “Lo más grave que ha sucedido es la declaración de la señora de Bravo. Si ha sucedido algo así, el gran culpable es el entrenador que no tuvo pantalones para ponerle coto y segundo, los jugadores que cayeron en este acto. Es gravísimo, pero en Chile no tenemos los pantalones para sancionarlo. La responsabilidad cae en el entrenador. Hubo falta de interés en los partidos ante Paraguay y Bolivia. El equipo jugó sin ganas, sin sangre. Una de las causas es la pérdida de la humildad. Algunos hablaban de ser campeones del mundo. Eso tiene un tinte de tontería. Nadie puede asegurar algo así”, sostiene.

Mientras, Humberto Cruz, compañero de equipo en la escuadra que dirigía Fernando Riera, alude al exceso de confianza. “Ellos seguían creyendo que estábamos jugando las dos Copa América. Mucha confianza. Y ahí está el peligro”, afirma el Chita. También apunta a las acusaciones de indisciplina que formuló Carla Pardo, la esposa de Claudio Bravo. “Si hubo, ellos debieron haberlo controlado. Tienen cuerpo técnico, líderes que manejan los grupos. Si uno le da cuerda al muñeco, agarra confianza y sale. Si se corta el hilo, no pasaba nada más. El mejor jugador de Sudamérica, Enrique Hormazábal, se quedó fuera de un mundial por no subirse las medias”, enfatiza.

Víctor Hugo Castañeda, quien participó en la consecución del paso al Mundial de Francia 1998, prefiere endosarle la responsabilidad al declive físico que experimentó el plantel. “Lo atribuyo a algo que vengo diciendo hace ya un tiempo. Hace cuatro años que los muchachos no tienen vacaciones normales. Jugaron Mundial, Copa América, Copa América Centenario, Confederaciones… Del mes que se toman todos, se han tomado 10 días. De los 45 días que considera la pretemporada en sus clubes, hacen 15. Eso afecta. El proceso que está viviendo Chile es similar a lo que le pasó a España en el Mundial de Brasil”. explica. Por esa razón, evita personalizar la responsabilidad en Pizzi. “No sé si apuntar al cuerpo técnico. No se vio un cambio tan radical en el estilo de un técnico a otro. Para mí, es lo que dije anteriormente”, sentencia el ex técnico de la U. A esa tesis adscribe Moisés Villarroel. “No es posible decir que Pizzi no funcionó si ganó la Copa América Centenario. El plantel está cansado”, evaluó

Manuel Neira, quien integró el plantel que fue a la cita gala, ocupa un tono más conciliador en su reflexión. “Obviamente está debajo de las expectativas, aunque no clasificar es una opción. Los muchachos tuvieron la posibilidad de haber amarrado la clasificación mucho antes. No fue así. Pudo haber sido quizás un baño de humildad. En el papel, Chile tenía todas las chances de clasificar. Faltó no mirar tanto en menos a los rivales como Paraguay y Ecuador”, analiza. En la misma línea se pronuncia Leonardo Véliz, mundialista en 1974 y actual panelista de El Deportivo. “Nos emborrachamos con dos copas. Y perdimos la humildad. Esa es la razón”, afirma.

A su turno, Jorge Aravena, habitual de la Roja en la década de los 80, se detiene en los resultados más cercanos. “Faltó que le ganáramos a Paraguay en Santiago. Habiendo obtenido ese triunfo, Chile clasificaba directo. Fuimos a La Paz, donde generalmente sacábamos buenos resultados, perdimos y nos complicamos. Hay que ver que son jugadores que ya llevan 10 años en la Selección, que van cumpliendo años, que demoran más en recuperarse de las lesiones. Es una situación lógica”, dice. El Mortero, nuevo técnico de Deportes Valdivia, aboga por el recambio. “Lo que yo planteé cuando Sampaoli llevaba un año fue que había que buscar alternativas, pero él nunca se preocupó de buscarlas”, critica. E intentó exculpar al actual entrenador de la Selección. “Pizzi trató de hacer rendir al equipo y de citar a jugadores a la concentración. No basta con eso”, concluye.

 

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