“Guede se cree más importante de lo que es”

Los técnicos que pelean el título, bajo la lupa de 11 especialistas. Un entrenador, un arquero, un futbolista talentoso, otro musculoso, un preparador físico, un dirigente, un agente, un jefe de prensa, un psicólogo, un árbitro y un hincha. Guede, Hoyos, Palermo y Vitamina, vistos desde los distintos ángulos que afectan a su trabajo.


A ojos de un técnico, Juvenal Olmos: “Es la antítesis de Hoyos. Tiene a defensores centrales más sueltos, con los laterales aportando en ataque. Se preocupa de maniatar el juego con el balón hacia adelante”.

A ojos de un arquero, Leopoldo Vallejos: “No he visto tanto a Colo Colo, pero Guede parece no tener la necesidad de que sus arqueros tengan buen juego de pies. Orión es la muestra. Aún quedan técnicos así y es válido”.

A ojos de un defensa, Pablo Contreras: “Logra una defensa sólida, aunque deja muy expuestos a los defensores por su filosofía de juego muy ofensiva. Es meritorio porque las ausencias lo han mermado mucho. Ha demostrado una solvencia que ningún otro equipo ha podido mostrar en el campeonato”.

A ojos de un volante, Marcelo Vega: “Soy más de Guede, que le da más libertades a los talentosos, como hacía Nelson Acosta conmigo o el Coto Sierra”.

A ojos de un PF, Marcelo Oyarzún: “Tiene dos intensidades, dependiendo del equipo que se pare. Los titulares hacen una presión muy alta, lo que al final se traduce en una salida más rápida y explosiva. Con el otro equipo espera más”.

A ojos de un expresidente, Carlos Tapia: “Me quedo con Guede, sin duda. Por su forma de ser y de entrenar, cumple con lo que tiene que tener un entrenador de equipo grande”.

A ojos de un agente, José Luis Carreño: “Es un tipo que trabaja muy bien, que en los entrenamientos da todo. Los jugadores ya lo captaron y no lo veo en Chile. Lo veo fuera. Yo volvería a Argentina con él, creo que México también sería un buen mercado para él. Haber estado en dos grandes le da otro piso. Guede ya tiene experiencia y exigencia máxima. Si yo fuera su representante, daría un salto importante a nivel internacional, quizás a un país más competitivo. Quizás México, Brasil, o Peñarol en Uruguay”.

A ojos de un jefe de prensa, Gonzalo Escobedo: “Lindo desafío comunicacional, pero sería el más fácil de todos, contrario a lo que la gente se imagina. Él no se esfuerza en caer bien, ni ante el plantel ni ante nadie. Es espontáneo, pero tiene un gran problema: se cree más importante de lo que es. Quizás no lo hace consciente, por eso, en términos de discurso, sería fácil recomendarle que lo buen entrenador no se puede perder por esa soberbia mal entendida”.

A ojos de un psicólogo, Benito Urra: “Él tiene una forma de trabajo que goza de cierta inestabilidad. Él utiliza una metodología muy de pararrayos, de dirigir todos los problemas hacia él. Siento que a veces el foco se traslada a elementos ajenos y comienza a externalizar situaciones. Su principal fortaleza está en su seriedad y capacidad como entrenador. A veces su liderazgo se torna inestable cuando este foco, de dejar a los jugadores a un lado, hace que corra el peligro de desenfocarse en aspectos ajenos. Si logra focalizarse bien en su trabajo, es quien tiene más potencial para lograr los objetivos que se propone. Ya tiene experiencia en eventos de alta presión y cuenta con un plantel acostumbrado a la alta exigencia”.

A ojos de un árbitro, Rubén Selman: “Si se dedicara a jugar al fútbol sería un equipo maravilloso. Pero lamentablemente Colo Colo tiene un DT que cautiva en su discurso, pero no en sus acciones. Dejan harto que desear. Justificarse con los árbitros me parece realmente de una bajeza increíble. Colo Colo no está para eso. Guede está equivocando el camino de enfrascarse con los árbitros. Se cree un dios y por ahí estamos mal. Si fuera más humilde y no tan arrogante, tendría claras posibilidades en la Selección”.

A ojos de un hincha, el humorista Álvaro Salas: “Lo descarto como posible técnico de mi equipo. Es el más débil de los cuatro. No me gusta su comportamiento y su disciplina. Lo de Temuco fue vergonzoso. Además, carece de autocrítica”.

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