Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Green Cross, 1961

Autor: Chomsky


La tragedia del Chapecoense trajo al tapete otros accidentes de aviones con planteles de fútbol. En 1961 un vuelo de LAN se estrelló en el cerro Lástima, en Linares, y fallecieron 24 personas, entre ellas parte del equipo chileno Green Cross: el entrenador, el kinesiólogo y ocho jugadores.

Green Cross regresaba a Santiago desde Osorno, donde el sábado 1 de abril perdió 1-0 ante el seleccionado local y quedó eliminado de la Copa Chile.

La demanda de vuelos debido a la Semana Santa obligó a dividir en dos la delegación de Green Cross en el aeropuerto Pampa Alegre, de Osorno. La mayoría de los futbolistas prefirió el segundo vuelo, de las 16.00 y que venía de Castro, Chiloé, porque era más directo, con una sola detención en Temuco antes de aterrizar a las 21.10 en el aeropuerto de Los Cerrillos, en la capital. Los demás tuvieron que embarcarse en el primer vuelo, de las 15.00 y que hacía escalas en Pucón, Temuco y Concepción. Entre los pasajeros del primer vuelo se hallaban el delantero Custodio Sepúlveda, el defensor Santiago García y el atacante Alfredo Gutiérrez, quienes se enteraron en Santiago de que el segundo vuelo no había arribado, pese a que su llegada estaba programada antes.
Custodio del Carmen Sepúlveda Parra nació el 14 de octubre de 1931 en Santiago (cumplió 85 años). Actuó en Magallanes (1954, 55 y 57), La Calera (56), Green Cross (58 a 62) y San Bernardo Central (63). Medía 1,70 metros y pesaba 65 kilos.

En su casa de La Granja, Sepúlveda contó el martes pasado: “Jugué ese partido y por Osorno actuaron Rubén Marcos, que después vino a la U y Rubén Acuña, a la UC. En Los Cerrillos no había llegado el otro avión y estaban esperando a los demás jugadores. Alguien comentó en voz alta en el aeropuerto: ‘¡Ese avión se tiene que haber caído!’. Casi le pegamos…”

Santiago Segundo García Espinoza nació el 5 de enero de 1935 en Schwager (81 años). Debutó en la U en 1953 y estuvo allí hasta 1960. Defendió a Green Cross en 1961 y 1962. Medía 1,75 metros y pesaba 72 kilos: “Llegué a tercera infantil en 1948, me seleccionó el Perla Luis Reyes con 13 años. Estuve en la selección juvenil que fue al sudamericano de Caracas 1954, junto con el arquero Gálvez, Leonel Sánchez, Cazenave y Alfredo Gutiérrez. Yo era interior derecho, pero Álamos me hizo un jugador táctico que actuaba en distintos puestos, generalmente de lateral derecho hasta que apareció Eyzaguirre. A veces el Zorro me ponía de wing mentiroso, con el 11 en la espalda, pero marcando al armador rival. En 1959, el arquero Manuel Astorga me cayó encima de la rodilla izquierda y me corté los ligamentos”.

En el condominio El Faldeo, Peñalolén, García nos recibió el miércoles reciente, mientras se recupera de la amputación del pie derecho por la diabetes. “De Los Cerrillos me fui a dormir a mi casa en el paradero 1 de Santa Rosa, porque tenía que estar a las 8.00 en el diario La Nación, donde era linotipista. Al verme, mis compañeros de taller no podían creerlo. Entonces me enseñaron la portada: ‘Desaparecido avión de Green Cross, no hay sobrevivientes’, decía”.

El avión Douglas DC-3 N° 210 de la Línea Aérea Nacional, permaneció extraviado hasta el martes 11 de abril.
El Monito Sepúlveda: “Luego de estrellarse el avión se incendió; todos quedaron en la cordillera. El imponente funeral que se hizo en la Asociación Central de Fútbol fue simbólico: les pusieron piedras a los ataúdes”.
García lo ratifica: “Los familiares del crack argentino Eliseo Mouriño querían ver los restos, pero los féretros se entregaron sellados. Me mostraron la billetera del arquero Dante Coppa, con un cheque de Green Cross, y su anillo de matrimonio que estaba como si le hubiesen dado un martillazo. Les echaron piedras a las urnas para simular el peso de los cuerpos. Hace años, un canal nos reunió con Alfredo Gutiérrez y nos llevó al Cementerio General. Allí descubrimos que habían cambiado de lugar los restos”.

Luis Alfredo Gutiérrez González nació el 28 de mayo de 1935 en Villa Alegre (81 años). El jueves último nos atendió en su hogar del condominio Parque Huechuraba. Se apoya en un bastón, porque el año pasado se tuvo que operar la cadera izquierda luego de sufrir una fractura al perder el equilibrio en una estación de metro. Se formó en Green Cross, debutó en 1954, fue a San Luis en 1962 y se retiró en Green Cross al año siguiente. Medía 1,75 metros y pesaba 72 kilos.

Gutiérrez se salvó a última hora solo porque su compañero Héctor Toledo, ex Audax Italiano, insistió en cambiarle el vuelo para llegar antes a Santiago: “Nos tuvimos que poner de acuerdo y subir al avión cada uno con el nombre del otro. Por eso yo aparecí entre los desaparecidos. Sin saber nada, de Los Cerrillos tomé la liebre y me fui a mi casa en la Villa Macul, porque al día siguiente tenía que estar en mis labores en el Banco Nacional del Trabajo. Cuando llegué, me miraron extraño y me dijeron que me presentara en gerencia. Allí habían sacado mi carpeta. En ese momento, llamó por teléfono mi mamá y no creyó que era yo, dijo que dejaran de engañarla…”.

Cree en el destino Gutiérrez, porque Toledo no estaba citado para el viaje a Osorno. Él insistió y lo pusieron en la delegación. Después, llegó tarde al hotel cerca de la Estación Central y hubo que esperarlo…”.

Gutiérrez confirma: “Me tocó llevar ataúdes cuando los trasladaron desde Erasmo Escala a la Catedral y la verdad es que a duras penas los levantábamos. Comentamos que les habían puesto rocas”.

Sepúlveda, García y Gutiérrez recuerdan que el humor negro abunda en los equipos de fútbol antes de tomar un vuelo: “En el sur bromeábamos con eso de que el avión de ustedes se va a caer y se va a sumar a las tragedias del Torino (1949) y del Manchester United (1958)”.

Los tres coinciden: “¡Qué pena lo del Chapecoense! Se parece a Green Cross en que los dos eran equipos chicos, pero la gente los quería”.

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