Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

El Chuzo Ahumada

Autor: Chomsky

Ismael Ahumada, de Palestino, su exclusiva camiseta.

Llegó del club de barrio Unión Lo Vial, del paradero 9,5 de la Gran Avenida, a probarse a Palestino en las canchas de la empresa textil Yarur. Quedó en la Cuarta Especial, lo recibió el entrenador José Valdebenito, tres años después hizo su estreno en primera división y fue la única camiseta que vistió en toda su carrera: 1964 a 1974.

Ismael Antonio Ahumada Galaz nació el 12 de octubre de 1943 en Santiago (cumplió 74 años). Medía 1,73 metros y pesaba 72 kilos. “Mi hermano mayor, Juan, era un mediocampista elegante, y por mi fuerza me bautizó Chuzo, apodo que me acompaña desde el fútbol hasta hoy”, dice.

Ahumada debutó en el estadio Santa Laura, frente a Everton. “El técnico Miguel Mocciola me puso de lateral derecho y me tocó marcar al Pollo Véliz. Ganamos 3-1 y parece que lo hice bien, porque seguí de titular durante ocho partidos”.

Defensa central derecho, admiraba a Juan Rodríguez, de Universidad de Chile. “Por su anticipación y por cómo se las arreglaba en el juego aéreo siendo de baja estatura. Yo era fuerte, anticipaba, tenía buen cabezazo y jugaba con los dos piernas, porque en el barrio había sido puntero izquierdo”.

¿Quién era su ídolo? “Manuel Muñoz, de Colo Colo. Mi papá nos llevaba al estadio para verlo jugar”. En el torneo de 1965, Palestino se clasificó cuarto y en el de 1966, quinto. “Contamos con un gran arquero, Juan Carlos Moreno, el argentino que vino de Coquimbo Unido”.

¿El delantero más difícil? “Julio Gallardo, de Universidad Católica. Una vez ganábamos 2-0 en el Estadio Nacional y perdimos 5-2. En un gol, Gallardo me metió un túnel y me dijo: ‘¿Para dónde vas, tronco?’. La Católica tenía un equipazo con el Pollo Betta, Nacho Prieto, Gallardo, Armando Tobar, Tito Fouillioux y el Chueco Ibáñez”.

¿Otros atacantes? “Carlos Caszely, por algo le pusieron el rey del metro cuadrado, si lo dejaba recibir la pelota, adiós…. El Nino Landa, con todas sus cosas, era un problema marcarlo. Pedro Araya… Mario Moreno…”

¿Un partido inolvidable? “Frente a Universidad de Chile, con la ayuda de Raúl Angulo, quien me enseñó mucho, pude tapar al Tanque Carlos Campos en los centros de Leonel Sánchez”.

¿Tuvo alguna posibilidad en la selección? “Pensaba que sí, porque en 1969 y 1970 fuimos elegidos la mejor dupla defensiva con el Flaco Angulo. Esperé y esperé, pero nunca me nominaron”.

¿Un compañero? “Roberto Coll era admirable, cuando tenía la pelota los rivales no se atrevían a salirle, lo mismo que pasaba con Chamaco Valdés y Jorge Toro. El Chocolito Orlando Ramírez. También jugué con José Sulantay, Carlos Verdejo…”

¿Un adversario odioso? “Fabián Capot, de Santiago Morning, todo el tiempo metía la ñurdita”.

¿Convirtió algún gol? “Sí, a Magallanes. El arquero era Adison Aguilar, conecté una volea desde muy lejos y se metió en el arco sur de Santa Laura”.

¿Una anécdota? “Antes se usaba un guatero con agua para refrescarse. El Clavo Godoy siempre fue vivo y después de un partido, le mostró la camiseta al presidente del club y le dijo: ‘¡Mire como yo dejo empapada la camiseta!’. Y resultó que el presidente Enrique Atal lo había visto mojarla con el guatero en el túnel”.

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