Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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El Chofo Méndez

Autor: Chomsky


El puntero derecho Luis Méndez no actuó en equipos estelares, pero por su velocidad explosiva alcanzó una gran popularidad, a la que ayudaron su baja estatura y su apodo, heredado de su madre, doña Sofía: Chofa.

Luis Humberto Méndez San Martín nació el 20 de julio de 1940 en Longaví. Medía 1,64 metro y pesaba 66 kilos. Defendió a Lister Rossel de Linares (1962 a 1965), Universidad Técnica del Estado (1966), Rangers (1967), Deportes Concepción (1968 y 1969), Audax Italiano (1970) e Iberia Los Ángeles (1971 y 1972).

Después de trabajar dos décadas en el Parque Metropolitano de Santiago, en el Zoológico, Méndez se jubiló a los 74 años. En el presente, se halla radicado en Linares.

“Yo no era un habilidoso, hacía un amague, salía picando y ya sacaba un metro de ventaja, no me podían pillar. Lo otro es que siempre fui humilde y respetuoso, por eso la gente me quería. ¿Si tenía la velocidad de Alexis Sánchez? Suena feo que uno lo diga, pero yo era mucho más rápido que él”, cuenta.

Según Chofo Méndez, los mejores punteros derechos que conoció fueron “Pedro Araya, Pedro Arancibia, Jaime Ramírez, por lo que hacía en toda la cancha; Mario Moreno, aunque era apático, y Carlos Caszely”.

Los marcadores más difíciles: “Antonio Arias, un perro de presa; Daniel Díaz, Eduardo Herrera y Alejandro Mesías, de Huachipato”.

El partido inolvidable de Méndez ocurrió en marzo de 1962, dos meses antes del Mundial: “La selección nacional hizo una gira al sur y en Linares enfrentó a Lister Rossel. El capitán Sergio Navarro no me pudo parar, lo sacaron y entró Sergio Valdés. Lo mismo. En el segundo tiempo, Fernando Riera le ordenó a Luis Eyzaguirre que me persiguiera por toda la cancha”. Chile se impuso por 5-2, con tres goles de Leonel Sánchez, el Chofo participó en los dos goles de Linares y fue víctima de un penal no sancionado.

Su mejor campaña fue en Lister Rossel, vicecampeón del Ascenso en 1964. “El campeón fue O’Higgins, con Mario Desiderio. Tuve de compañeros a los argentinos José Giarrizo y Walter Pedutto, a los hermanos Parada (Gastón y René), a Raúl Grandón, a Aaron Ávila, y al goleador Dalmacio San Martín”.

Su ídolo era Juan Soto, de Colo Colo. “El Niño Gol. No se quedaba quieto y se movía como un conejo en la cancha. En Rangers cumplí un sueño y jugué con él”.

La mayor satisfacción de Méndez es haber actuado al lado de grandes futbolistas. “En Rangers, con Arturo Rodenak, Raúl Sánchez, Héctor Scandoli, Juan Cortés… En Deportes Concepción, con los argentinos Walter Jiménez y Marcelo Pagani, el paraguayo González Benítez, Gustavo Viveros, Francisco Pinochet, el paraguayo Aníbal Grisetti… En Audax Italiano, con Mario Rodríguez, Hugo Berly, Antonio Vargas, Carlos Rivas, el arquero Adán Godoy”.

El gol más espectacular que convirtió fue en un partido nocturno en el estadio de la Universidad Técnica del Estado, ante San Antonio Unido, en 1966. “No recibía la pelota, entonces bajé delante del lateral izquierdo, el arquero Carlos Urzúa la sacó con la mano, la paré con el pecho y empecé a correr en diagonal, iba pasando monos y perdí el sentido, me repente me encontré frente al arquero, le hice un amague y golazo”.

El peor chascarro le sucedió en Deportes Concepción, donde jugó con el Pata Bendita Osvaldo Castro. “El club me entregó de prima un Fiat blanco y pedí que me lo cambiaran por uno celeste. Todavía estoy esperando…”.

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