Discutiendo por plata hasta el final

Problemas logísticos, líos con los premios y el quiebre entre los ayudantes de Pizzi tensionaron a la Roja.


El fracaso de la Roja tiene varias explicaciones. El bajo rendimiento en la cancha no fue el único. Serios problemas de logística, tanto en viajes como en hoteles de concentración, molestaron a los jugadores contra la ANFP. Hubo retraso en el pago de los premios y líos con los viáticos. La relación entre Manuel Suárez y Rolando Carlen, ayudantes de Pizzi, distante y tensa, enrareció igualmente el ambiente.

Los jugadores protestan por el nivel de las concentraciones. Dicen que la calidad de los hoteles, comidas y traslados comenzó a bajar. Apuntan a Ian Mac-Niven, gerente de selecciones. Desde su llegada, en abril, recibió fuertes críticas. Su relación con los referentes alcanzó su peor momento en Sao Paulo. “Bravo, Aránguiz, Alexis y Medel le reclamaron fuertemente, porque no sabía por dónde salir del aeropuerto y porque el acceso a las piezas del hotel estaba lleno de gente. Le enrostraron que no estaba capacitado y que no daba soluciones”, revelan desde la asociación.

Ya en Bolivia, los jugadores llegaron tarde al Hernando Siles. Tras la derrota, el viaje de regreso implicaba una escala de cuatro horas en Iquique para cargar combustible. La ANFP ahorraba plata. Pero los jefes del camarín alzaron la voz. Tras varias discusiones lograron regresar sin pausas.

La fría relación entre Manolo y Roli complicaba a Pizzi. “Hubo discusiones fuertes entre ellos, cuando no estaban de acuerdo en los cambios. Pasó con el ingreso de Pinilla, en Paraguay. El técnico quedaba en una posición muy incómoda, porque Carlen era su familiar y siempre tendió a hacerle caso. Suárez se fue alejando. Era tanto que apenas se saludaban. No veían el fútbol de forma similar”, revelan en la ANFP.

Más roces. Al conflicto por retraso en el pago de los premios de la Centenario, que acabó en un cruce dialéctico duro entre Vidal y el vicepresidente, Andrés Fazio, los seleccionados unieron su enojo porque no se les quería pagar el viático del viaje a Bolivia. La razón que dio la directiva fue que la delegación no pernoctaba en La Paz. Sin embargo, los seleccionados llegaron a Chile a eso de las 6 de la mañana e insistieron en sus reclamos, y lograron torcer la mano de la ANFP, la que desembolsó el dinero en estos últimos días.

La tensión generada fue mellando la paciencia de los jugadores, que ya ni siquiera querían la presencia de los directivos en el camarín. “Sólo respetaban a Arturo Salah”, confiesan desde la Roja. Lo que colmó al plantel fue la presencia de Paulina Agüero, gerenta comercial de la ANFP, en el vestuario del Hernando Siles. “Que una mujer estuviese en el camarín molestó al plantel. Lo consideraron una falta de respeto. Muchos se pasean desnudos y estaban muy incómodos. Para ellos fue una invasión a la privacidad grave”, confidencian en el bicampeón de Copa América.

Seguir leyendo