El día en que por fin le gané a Federer

A diez años de su triunfo frente al suizo, Fernando González recordó uno de las victorias más importantes de su carrera, y de la historia del tenis chileno, junto a eldeportivo.


E l 2007 fue, sin dudas, el mejor año en la carrera de Fernando González. Con la final del Abierto de Australia como su mejor actuación de esa temporada y de su carrera, el Bombardero de la Reina coronó todo clasificándose al Torneo de Maestros de noviembre, que en ese entonces se jugaba en Shanghai. Pensó, quizás, que ese era el premio mayor, pero en Asia le esperaba algo más grande.

El sorteo de los grupos del último torneo de 2007 lo dejó emparejado con Roger Federer, la gran bestia negra de su carrera. Se habían enfrentado 10 veces y en todas había ganado el suizo. Con esa estadística, inauguraron el Grupo Rojo.Y en el comienzo, pareció que todo seguiría igual: contundente 3-6. “Pese a perder el primer set, siempre mantuve la táctica. Los cambios que hice fueron al final, en el tercer set, cuando estábamos cinco iguales”, le cuenta González a eldeportivo, tras la presentación de libro Chilenos de Corazón, a la que fue invitado.

Se ve que le gusta hablar del partido. En el momento en que se le pide su testimonio, accede con gentileza. Busca un lugar apartado para que nadie interrumpa la conversación. Prosigue: “Fue uno de los tres números uno en ejercicio que derroté (los otros fueron Agassi y Hewitt, en 2003), pero sin duda Federer es el mejor de los tres. Ese partido se iba desarrollando igual que todos. Ya me había ganado diez partidos, pero la mayoría de las veces había sido ajustado. Hasta que llegó un punto en que dije que tenía que hacer algo distinto si quería ganar. No sé si tomé riesgos, pero sí decisiones que en otras ocasiones no me resultaron, pero ese día fue justo en el momento”.

El Bombardero de la Reina se refiere al tercer set, cuando estaban cinco iguales y arremetió con su agresividad característica para quebrar el servicio del suizo. “Gracias a eso pude llevarme la victoria. Quizás no hubiese ganado si llegábamos a otro tie break”, revela el ex cinco del mundo.

Hasta que llegó el duodécimo game del último set. Con el quiebre conseguido, el santiaguino salió a sacar para ganarle por primeras vez al mejor jugador de todos los tiempos. Apostó por su faceta más conocida: pegarle a todo con la derecha y cambiar ritmos con el revés. Así, se puso 40-15.

Saque al revés de Federer, que encuentra una débil devolución. Con eso, Feña simplemente se dedicó a dominar el punto con potentes golpes de derecha. Hasta que el suizo no pudo más con la potencia y mandó la pelota ancha. Brazos al cielo y sonrisa cómplice con Larry Stefanki para festejar. La misma forma en que celebró todos sus triunfos en Australia 10 meses antes. Justamente con esos partidos compara su único triunfo sobre el helvético, aunque con mesura. “El de Haas, el de Nadal, o con Hewitt en ese mismo torneo Australia. Son varios, no soy de comparar, porque las condiciones climáticas y de la cancha son distintas a cada momento”, declara.

Federer no acostumbraba a perder, menos en el Torneo de Maestros. La victoria de Mano de Piedra le significó la primera y única vez que cayó en un debut en el Masters. También, ese es el único de sus seis títulos en el último torneo anual que no ganó de manera invicta, por esa caída ante el chileno.

Ese triunfo, sin embargo, no es el único de un nacional sobre Federer. En 2001, Nicolás Massú lo venció por 6-7 (5), 6-1 y 6-3. El europeo, eso sí, aún no alcanzaba el nivel que hoy lo tiene a nivel de leyenda. El mérito de derrotarlo en esa versión, sólo lo tiene Feña.

 

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