Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Angelito de alas negras

Autor: Chomsky


Las definiciones entre Universidad Católica y Universidad de Chile sacaron astillas en 1961 y 1962. El Ballet Azul tenía ventajas físicas, pero Carlos Campos y Braulio Musso decían que a la UC le bastaba con Sergio Valdés y Luis Olivares.

Luis Hernán Olivares Jiménez nació el 8 de octubre de 1939, en Santiago (cumplió 77 años). Medía 1,72 metros y pesaba 67 kilos. “El defensa está obligado a jugar recio para imponer respeto. El Keko Valdés también tenía mucha fuerza en las piernas. Y la U no se quedaba atrás, tenía al jugador más odioso que conocí: Rubén Marcos. Una vez, Néstor Isella le pegó una patada en el suelo y le fracturó el pómulo izquierdo”.

Los duelos eran muy intensos, con árbitros extranjeros y varios expulsados. “En la última fecha del campeonato 1961, empatamos 0-0 un partido que de no ser por nuestro arquero Walter Behrends perdíamos 5-0. Le atajó un penal a Leonel Sánchez (4’), expulsaron a Ricardo Trigilli con Luis Eyzaguirre (9’), al Chocolito Ramírez lo sacaron con carabineros (53’), echaron a Leonel (73’) y a los dos entrenadores: Miguel Mocciola y Luis Álamos”.

En la primera definición (1-1), fueron expulsados Ernesto Álvarez y Olivares, por agresión (80’). “Él me atacó y yo respondí. Fue el delantero más difícil que enfrenté, venía desde atrás, cambiaba de dirección y era inteligente. Esa noche perdió un penal Juan Nakwacki (4’) y hubo dos tiempos de alargue”.

En la segunda definición (3-2), el gol del triunfo lo marcó Alberto Fouillioux, de penal (84’). “¡Inolvidable! Al año siguiente, Universidad de Chile se desquitó y perdimos la definición (5-3). Esa noche expulsaron a Armando Tobar con Humberto Donoso. Y después Universidad Católica echó a Mocciola, que lo había salvado del descenso en 1960, había sido campeón en 1961 y vicecampeón en 1962”.

¿Cómo jugaba Olivares? “Según Fernando Riera, yo era táctico y cumplía una misión. Era stopper, me tiraban al goleador y él no la agarraba. Me defendía en el juego aéreo y con mi rapidez llegaba a todas. ¿El secreto? Partir un segundo antes. Ésa fue una enseñanza del maestro Mocciola”.

Enfrentó a Santos, por la Copa Libertadores 1962. “Por lesión no vinieron Pelé ni Coutinho. En el Estadio Nacional empatamos 1-1 y me expulsaron por una entrada a Pepe, el puntero que tenía un cañón en la zurda”.
Zito, el capitán de Santos, dijo que Olivares era un angelito con alas negras. ¡Cómo habrá sido la entrada!
En un torneo de verano, le tocó marcar a Pelé. “No lo vi (sonríe). Hizo el gol del triunfo. Es el mejor futbolista de la historia y era sencillo. Durante la cena en Brasil, Pelé llegó con una rubia y una morena y se las presentó a Behrends…”.

¿Rivales difíciles? “Cua-Cuá Hormazábal era completo y guapo. El brasileño Elson Beyruth sabía usar el cuerpo. Honorino Landa corría con el balón pegado al pie. A los tanques Ricardo Cabrera y Juan Álvarez tenía que tirarlos de la camiseta. El Clavo Godoy era valiente, pero no me complicaba; José Sulantay sí, por su velocidad. El mejor jugador que tuve de compañero: Orlando Ramírez, ¡extraordinario!”.

¿Quién fue su ídolo? “René Orlando Meléndez, de Everton. Julio Gallardo jugaba parecido. Un jueves fuimos a entrenar con Thomas Bata en Peñaflor y Gallardo me levantaba la pelota de lado a lado como si nada. En el entretiempo, Riera me preguntó por él, le dije que ahora lo iba a atrincar y me contestó: ‘No le hagas nada, va a ser tu compañero”.

Olivares dio dos vueltas olímpicas con Universidad Católica: 1961 y 1966. Jugó en Green Cross de Temuco (1968 y 1969) y concluyó su carrera en Fernández Vial, regional (1970).

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