Alejandro Guillier: “Ser colocolino es mi enfermedad de nacimiento”


Alejandro Guillier (64) es un seguidor del fútbol, de la Roja y de su Colo Colo querido. Fue arquero, comparte los secretos del puesto, pero como candidato tiene clara una visión más global: poner las fichas de su eventual gobierno en la población, para que mejore su calidad de vida.

¿Cuáles son los lineamientos principales en la política de deporte que usted propone?
El deporte pertenece a los llamados Derechos Humanos de Última Generación, tiene que ver con calidad de vida y vida sana, no sólo con recreación. En Chile eso es urgente, porque tenemos índices de deterioro de salud generalizado producto de la vida sedentaria, la mala alimentación y falta de ejercicio físico sistemático.

Es decir, el deporte masivo será su principal preocupación.
Sí, y partiendo por el vecindario. Buscar tener una mejor disposición de la infraestructura, más la que es necesario crear, pero abierta a toda la comunidad. Detectamos que la infraestructura es para una elite, la mayoría de la gente no accede a los recintos y se ve que largas horas están desocupados y a lo más, se usan para el deporte profesional.

¿Cuál va a ser la política en alto rendimiento?
Lo primero que hay que hacer es masificar el deporte para que se descubran los talentos que en Chile existen. He conversado con mucha gente que trabaja con niños, que dicen que hay talentos, pero ni siquiera tienen el espacio físico para que haga ese deporte. Y no sólo de fútbol, en el sur está el ejemplo del canotaje, que, entre paréntesis, es tradición mapuche.

Eso en resumen…
Y también mejorar la comunicación entre el Ministerio del Deporte, que es meramente administrativo y de definición de políticas, con el Instituto Nacional de Deporteso que es el que mete platas y financia proyectos. Las políticas públicas son muy sectoriales, cuando el deporte es una política que debe ser multisectorial.

O sea, debe comunicarse más con Educación, con Salud…
¡Con Salud! En Chile los niños se están enfermando de obesidad cuando son adolescentes y a veces antes, y aumenta la hipertensión, los infartos. Y en el marco de la descentralización, generar estructuras y capacidad a lo largo de todo el país, con sus particularidades climáticas y geográficas, asociados a la práctica de deportes muy distintos en una parte u otra. Pocos saben que en Tocopilla para lo mejor que son es el béisbol.

¿Le gusta ver deporte?
No, a mí me gustaba jugar. Yo jugaba fútbol, defensa central primero y, más viejo, me fui al arco en baby. Después tomé un curso de tenis con un profesor, con fines recreativos y de condición física, porque no me gusta tanto como el fútbol. Aprendí a pelotear, pero sin ningún talento. Además que comencé a hacer deporte de manera sistemática a los 56 ó 57 años, a esa edad tomé ese profesor.

Antofagastino, pero ¿colocolino desde siempre?
Es mi enfermedad de nacimiento. Pese a que a mi padre no le gustaba el fútbol, sino la natación.

¿A usted no le llamó la atención la natación?
Sé nadar, pero sin mucho estilo ni gracia.

Complete la siguiente frase: si todos los colocolinos votaran por usted…
Somos el 55 por ciento de los votos. Sería campeón de Chile y además Presidente con derecho a réplica.

¿Invertiría en la Católica? Piñera lo hizo al revés.
El hincha de la Católica es de cierta elite económica, no creo que necesiten infraestructura como sí la requería Colo Colo. Pero él invirtió en Colo Colo como negocio, no como pasión o compromiso. Hay que separar el hincha del que se mete al deporte para sacar beneficio político. Yo soy colocolino en cualquier circunstancia, en cualquier lugar, salga campeón o no, porque eso está en el ADN y jamás diría que soy de otro… salvo de Deportes Antofagasta.

¿Le tiene cariño?
Sí, Deportes Antofagasta en Primera División nos aseguraba que llegaran el Colo, la U, la Católica, la Unión Española. Veíamos fútbol de primera, por eso también hay una adhesión. Uno simpatizaba con los Pumitas.

¿Pero tiene doble militancia?
(Ríe) No, pero todos los provincianos somos hinchas del equipo de la comuna o de la región y de un grande. Las pretensiones en Antofagasta, en los buenos tiempos, era estar entre los cuatro primeros en la primera rueda y después terminar en la mitad de la tabla. En los 70, era una plaza que competía con Colo Colo en público.

¿Un ídolo deportivo?
Chamaco Valdés. Y a nivel de dirección técnica, Marcelo Bielsa, que le cambió la cara al fútbol chileno, nos cambió la cabeza, nos demostró que cuando queremos, podemos. Tuvo un efecto sicológico que nos agrandó, nos dio confianza.

¿Se habrá esparcido eso a otros deportes?
Sí, antes había otros estándares, cuando los equipos chilenos salían a jugar, queríamos que perdieran por poco, un resultado no humillante, y todos a defenderse. Es cierto que ahora los cabros (de la selección de fútbol) tuvieron un bajón, pero no creo que sea un bajón terminal, les tengo fe, que aún tienen mucho que rendir. Y con todo lo que ya rindieron el país tiene motivos para sentirse orgulloso. Pero hay otros deportes que son menos masivos, como el tenis, donde hemos tenido protagonismo en los torneos internacionales. Y en otros, los deportes de río en la zona sur, Chile siempre ha tenido participaciones muy interesantes y eso hay que trabajarlo más. Como la pesca submarina en Iquique.

El próximo período estará marcado por la organización de los Juegos Panamericanos, aunque no los inaugure.
Nos va a obligar a tomar una política de infraestructura y dejará al país muy bien equipado, pero con un concepto polideportivo, porque tenemos muy buenas canchas en fútbol, hay más canchas que equipos de fútbol y pasan semivacíos.

¿Ha pensado en mantener al ministro Squella, por la continuidad del tema de los Panamericanos?
No sé si en el cargo, porque no puedo repartirlos antes de llegar, pero toda la gente que está en el deporte hay que convocarla. Es un área donde no tienes para qué hacer discriminación ideológica. Si alguien ama el deporte y se demuestra un muy buen organizador, formador, hay que apoyarlo sin reserva. Es un tema de política nacional, no se cruza. Salvo la política de deporte, donde yo hubiera empezado creando la infraestructura de los barrios y después la profesional.

Las federaciones tienen mala fama, ¿qué se puede hacer desde La Moneda?
Hay que evitar la burocracia, hay demasiada, tenemos que dirigir la ayuda más directamente al deportista, hay mucha intermediación que al final no todos los recursos llegan. Soy partidario de trabajar con las federaciones, se pueden hacer reglamentos y leyes más fiscalizadoras, que introduzcan exigencias, transparencia, participación de los vecinos y de los propios deportistas.

Una idea final.
Un peso que se pone en educación, en deporte, en cultura, son muchos pesos que se ahorran en salud.

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