El ahora o nunca de Barbosa

Foto: Javier Salvo

Ruy Jr. se puso como meta ser campeón mundial juvenil de enduro y siente que se le está pasando el tiempo, pese a tener 18 años. También tiene otros sueños, como ganar los Six Days o correr, algún día, el Dakar.


Es Ruy Barbosa. No, no el campeón mundial de bicicross y luego ídolo del enduro nacional. Es decir, sí, algo hizo de bicicleta y hoy es endurista, con una carrera en Europa. Pero no es el padre, es el hijo. Es la cuarta generación de Ruy Barbosa y la segunda que hace de los fierros una pasión. Barbosa Barceló, de 18 años, está por estos días preparando su regreso a Italia, para en su tercer año en el Mundial de Enduro intentar ganarlo. Es, dice, un objetivo en el que no puede fallar: toda su carrera depende de ello, porque no quiere que se le pase el tiempo.

¿A los 18 años?

Lo explica: “Esto no es como el fútbol, donde hasta los más malos ganan plata; acá sólo vale el primer lugar. Mientras más chico soy y mejor soy para la moto, mejor. Están saliendo muchos pilotos rápidos de mi edad, hay harto nivel, muy profesional. Hay que hacerlo ahora, a los 25 o 30 años ya no sirvo para nada. Hay que ser bueno ahora, si no, tengo que tomar otro camino, que ni he pensado”.

En 2017, fue tercero en Youth en el Mundial (21 años y 125 cc) y recibió una buena oferta, pero junto a su familia tomaron una difícil decisión, pues en Jolly, su equipo, debe pagar por correr. “Me ofrecían muchas cosas buenas, no tenía que pagar, pero me quiero quedar. La Sherco recién salió al mercado, no estoy a esta edad para eso, tengo que ganar. La Husqvarna está probada, llegar y correr”, explica.

El chileno ha tenido tiempo para pensar, recién se recupera de la caída en bicicleta que le dejó siete pernos y una placa en la clavícula. No es su primera lesión: ya tiene metal en una muñeca.

Ruy Jr. piensa en cómo será su 2018. Volverá a vivir en el galpón que tiene el equipo en Piacenza y a viajar casi todas las semanas a diferentes partes de Italia y Europa. Pero es feliz. “Es el sueño cumplido desde que tenía 10 años, cuando veía por YouTube a mis ídolos”, recuerda el joven.

Atrás quedó aquella primera temporada en que sufrió con el desconocimiento de las pistas, de encontrarse con carreras con lluvia y nieve (“en Chile se suspende al tiro”, explica); ahora va con toda la confianza de conseguir el campeonato. Además, tiene muy claras las cosas que debe cambiar para conseguirlo.

Primero, la cabeza. Confiesa que perdió buena opción de ser campeón en 2017 por ese motivo. “Cometí muchos errores. Un día había sido segundo y me equivoqué al entregar la tarjeta. Penalicé y quedé último. Tengo que mejorar la parte sicológica, porque me altero”, comenta.

Por esa tranquilidad mental, el equipo Jolly Racing no hace mucho. Sólo hay palabras de apoyo si gana. “Eso de repente afecta moralmente porque me esforcé todo el día para lograr un podio y no me dicen nada positivo”, rememora.

Segundo, en lo físico: “Me falta un poco de resistencia. Cuando las carreras son largas, al final de la tarde me acalambro”.

Al menos, está seguro de querer quedarse en Europa. “Hay chilenos que se han ido y se han devuelto, porque lo han pasado mal, porque es muy duro. Estoy dispuesto a sacrificar todo por ser campeón del mundo”, asegura.

En Chile terminó el colegio “obligado por mis papás” y se proyecta hacia algo que a sus padres no les agrada: el cross country: “De tantos sueños que tengo, me gustaría pasarme al Dakar. Me gustaría ser como Pablo Quintanilla, que está en un equipo factory, es el que manda”.

Su papá rodaba junto a Carlo de Gavardo el día de su peor accidente, en el Por las Pampas 2002. “Es parte de este deporte, pero nunca pienso en eso, sino en disfrutar. El año pasado fue un amigo, Pancho Guzmán, a Europa. Se cayó, se enterró el manubrio en la guata, se estaba desangrando por dentro. Casi pierde la vida”, ejemplifica.

Finalmente, hay otro objetivo que Barbosa no quiere olvidar: los Six Days, el Mundial de enduro por países, que se hará en Viña del Mar en noviembre y él quiere “ojalá ganarlo como país”.

“El enduro es una mafia”, dice sobre los organizadores de carreras. “En los Six Days de Francia se cambiaron las reglas cuando a los franceses les ganaba Italia. Lo vi. Vi cómo en varios puntos los esperaba un mecánico fuera de reglamento”, cuenta.

Finalmente, sobre llamarse Ruy Barbosa, Jr. la tiene clara: “Mucha gente me sigue en redes sociales, el instagram @Ruy14 y el facebook Ruybarbosabarcelo. El nombre tiene una carga importante, agradezco todo lo que él ha hecho por mí. Todos me reconocen por mi padre, pero de a poco ven lo que yo estoy haciendo”.

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